La Insoportable levedad del ser. Milan Kundera
Cuando constató que lo había perdido todo, se puso a buscar un culpable.
Cuando vivo en el hoy y para ahora, me vuelvo insoportablemente leve. Cuando mis plantas crecen en macetas, soy incapaz de poseer un árbol, de firmes raíces, al que acudir, porque, yo, lo necesito, me vuelvo insoportablemente leve. Cuando soy incapaz de hacer promesas que crezcan conmigo y aunque sean delgadas como hilos las siento como cadenas, me vuelvo insoportablemente leve. Cuando toda mi vida cabe en una maleta y no tengo nadie que espere mi regreso, me vuelvo insoportablemente leve. Cuando dejo mis sueños para mañana y me aferro a la realidad de cada día, me vuelvo insoportablemente leve.
La libertad, su precio, a veces, mis miradas se pierden en lo que hubiera podido tener si mi ser no hubiera sido tan insoportablemente leve, por un momento, pero sólo por un momento, me sorprende la compasión.
No hay nada más pesado que la compasión. (M. Kundela)
"Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiró como si quisiera llenarse
de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y se estaba muriendo. De pronto tuvo la claraado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo… …Y le dió pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento más hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte)… Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería. El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo ¿Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin un cuadro".
La insoportable levedad del ser (fragmento)
"Tres últimas recomendaciones sobre el libro. La primera, leer con atención los fragmentos donde Kundera habla sobre política (la invasión rusa en Checoslovaquia contada con sensibilidad y contundencia). La segunda, disfrutar y aprender del erotismo de la novela (vale anotar las frases de Tomás para conquistar mujeres). La tercera, después de leer el libro es casi obligado ver la película"

21 Noviembre 2005 a las 10:03 pm
Aprenderé de Tomás para conquistarte
Me gusta tu nuevo hogar en el campo.
Me siento honrado de que hayas dejado tu invitación en mi bitácora.
Un beso.
21 Noviembre 2005 a las 10:17 pm
Sabes el cariño que le tengo a este libro. Lo que no recuerdo es quién me lo regaló.
21 Noviembre 2005 a las 10:20 pm
Por cierto, esa C inicial está en cursiva, por eso no funciona…
21 Noviembre 2005 a las 10:31 pm
En tantas ocasiones somos tan insoportablemente leves…
No conocía ese libro, pero me ha parecido muy interesante el fragmento que has plasmado. Será cuestión de indagar sobre él.
Gracias por las recomendaciones al respecto.
Besos!
23 Noviembre 2005 a las 5:33 pm
“¡Alto! ¡Enano!, dije. ¡Yo! ¡O tú! Pero yo soy el más fuerte de los dos: -¡tú no conoces mi pensamiento abismal! ¡Ese -no podrías soportarlo!”
Entonces ocurrió algo que me dejó más lijero: ¡pues el enano saltó de mi hombro, el curioso! Y se puso en cuclillas sobre una piedra delante de mí. Cabalmente allí donde nos habíamos detenido había un portón.
“¡Mira ese portón! ¡Enano!, seguí diciendo: tiene dos caras.Dos caminos convergen aquí: nadie los ha recorrido aún hasta su final.
Esa larga calle hacia atrás: dura una eternidad. Y esa larga calle hacia adelante -es otra eternidad.
Se contraponen esos caminos: chocan derechamente de cabeza: -y aquí, en este portón, es donde convergen.
El nombre del portón está escrito arriba: “Instante”.
Pero si alguien recorriese uno de ellos -cada vez y cada vez más lejos: ¿crees tú, enano, que esos caminos se contradicen eternamente?”
“Todas las cosas derechas mienten, murmuró con desprecio el enano. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo”
“Tú, espiritu de la pesadez, dije encolerizandome, ¡no tomes las cosas tan a la ligera!
F. Nietzsche; Así habló Zaratustra.
26 Noviembre 2005 a las 6:21 am
Este fue el primer libro que leí, de Kundera, Sky.
Una sensación de amor metafísico mezclada con erotismo me suscitaba al leerlo. Y ahora estoy evocando esa sensación al leer tu post.
28 Noviembre 2005 a las 11:26 pm
Lo primero que sentí al leer el libro de Kundera fue fascinación por la fuerza de la historia, por la (com)pasión de sus protagonistas y el ambiente bohemio de Praga en aquellas fechas de tanques y revueltas; ahora no puedo dejar de sentir cierto pudor al ver retratados unos personajes tan humanos como crueles.