Sobre mi diablo de la guarda.
Ha estado aquí.
Ha jugado con los ceniceros que ya no uso, que nunca usé y los ha colocado en lugares estrátegicos.
Ha abierto el grifo de agua caliente del baño hasta que el vapor ha empañado el espejo. Con el dedo índice de su mano izquierda, desafiando la lateralidad, ha escrito mi nombre. Lo ha dejado […]


