Sunday, 8 January 2006
“Yo no soy un mentiroso”
Yo no soy un mentiroso.
El canje era un beso. De cuento. Para que sucediera la transformación. Un beso, tan simple, tan poca cosa, tan fácil.
Pero no lo sabían (los besos, inocentes, no lo sabían).
Hasta que se acabaron, entonces volvió a ser un príncipe azul, como al principio. Cuando nadie se lo había pedido. Cuando lo único real buscado no tenía nada que ver con sangre, ni con lágrimas.
Tras los besos el príncipe azul dejó de serlo para convertirse en rana. Sólo después de los besos.
En su defensa alegó "yo no soy un mentiroso"
8 January 2006 a las 8:53 pm
Chulo….Bienvenida de vuelta Un beso
(P.D.:donde está Olalla?) :O
8 January 2006 a las 9:16 pm
Entonces que era, ¿rana o principe?
Me alegra volver a leerte. Te echaba de menos.
8 January 2006 a las 10:15 pm
Me alegra que vuelva a estar aquí, cuando te vas se te echa de menos. Muchos besos, Meli.
8 January 2006 a las 10:50 pm
Él no era un mentiroso como bien alegó, simplemente un esclavo de aquel beso inocente.
Un besito para ti y tu historia, pero sin ninguna transformación eh!
8 January 2006 a las 11:56 pm
Cuando se acaban los besos todos volvemos a ser un poco ranas.
Besos de Rana.
9 January 2006 a las 3:31 am
Nadie le pregunta a la rana si está dispuesta a ser besada por una princesa horrenda hija del dueño del country club. pobre rana.
Saludos
9 January 2006 a las 7:50 am
Gracias por la visita. Andoahora un poco apurado, pero dentro de poco hablamos despacio. Un beso.
9 January 2006 a las 1:09 pm
Mmmm…
Bueno, creamos en su palabra, ya que te dire algo y ustedes las damas podran certificar o desechar, muchos hombres detras de las primeras caricias desaparecen los caballeros para dar paso a … no se, otra cosa menos caballeros que eran antes de las primeras caricias.
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
9 January 2006 a las 4:09 pm
Lamento haberte salido rana…
12 January 2006 a las 2:44 am
aaaahhh, rana y príncipe disociados, qué terrible
:)
13 January 2006 a las 12:40 pm
Mmmm me recuerda Srek….
Besotes
15 January 2006 a las 9:52 am
Es cierto… cuántas personas encantadoras dejan de serlo así que se les cede parcelas de intimidad.
17 January 2006 a las 9:17 am
Hola,
No sé si era príncipe o rana. Voy a dar el beneficio de la duda y voy a creer que no era un mentiroso.