Duendes 02/12/05
Soy un duende.
Lo descubrí el día de mi tercer cumpleaños. Entre las ilustraciones de un cuento que me habían regalado esa misma tarde. Por aquel tiempo ya tenía una imagen objetiva hacia afuera de mi misma, como resultado de mis incursiones al espejo "de cuerpo entero" del armario de mis abuelos. Casi en estado de shock le pregunté a mi madre qué era aquello, me respondió que un duende. Del susto comencé a respirar con dificultad.
- "¿Eso es bueno o malo?"
- "Los duendes no existen, cariño"
Fue entonces la primera vez, no la última, que cuestioné la infalibilidad de mi madre para confiar mi capacidad y criterio a la hora de decidir mis creencias. Así que, para informarme sin que nadie me enseñara atajos o caminos finales a mis fantasías, o a las suyas, decidí aprender a leer cuanto antes.
Pasados unos meses comencé a asistir a un colegio, un reducto, en pleno centro de una gran cuidad, en el que en una misma aula se mezclaban niños y niñas de diferente edades y cursos. No era difícil seguir las explicaciones para los mayores, mucho más interesantes, mientras me obligaban a desesperarme con aquellos garabatos indicados para desarrollar la psicomotricidad, lateralidad espacial y otras lindezas.
Lo que yo quería era aprender a leer y a escribir para saber por mí misma, sin que nadie me censurase ni un monema lo que escondían los textos.
Qué importaba y qué diferencia existía entre una "b" o una "v", su sonido era exactamente el mismo. Igualmente me sucedía con las "h" al comienzo de una palabra y no digamos intercalada. ¡Cuántas florituras en las qué perder tiempo y energía!
Pero mientras más me resistía, a pesar de leer con mejor entonación que el resto de mis compañeros, así como construir oraciones más complejas concordando sujeto y predicado, conocer de carrerilla los tiempos verbales, me hacían repetir sin piedad, ni consuelo una y otra vez la misma cartilla.
Claudiqué.
Pero hacia el exterior, já, lo reconozco. Un pacto con mi amor propio.
Sólo en la medida que me fuera divertido. Dibujar ese fue el pacto. Dibujar las letras.
Los rabitos de la ñ pequeñas olas. El palito de la t ni demasiado corto, ni demasiado largo, equitativo a la altura. El punto de la i elevado y concéntrico. La o con flequillo al viento. Los acentos gotas de lluvia inclinadas, la m y n colinas. No volvió a faltar a la cita la inútil h, ni una v volteada por una b, ni una j por una g.
Mi caligrafía ¿nunca una copia ha sido mejor que el original? Superé al mismísimo Rubio.
Y así, doblegada mi libertad de puertas para afuera, como tantas veces volvería a suceder en mi vida.
Nadie se pasea en mi jardín interno más que quien yo quiero, nadie tiene las llaves, sabe la puerta que cierro cuando no quiero que se me encuentre, nadie sabe el camino verdadero, nadie dónde me escondo. (Eso pensaba, entonces)Porque a solas escribía sin pérdida de tiempo, ni energía con mi letra verdadera, ni mejor, ni peor, la mía. ¿Llegaría alguna vez alguien que al enseñársela no se decepcionara al verla?
Así conseguí mi "entente cordiale", lo que es más acceder por mi misma a toda fuente de información, porque la mente de un niño puede ser manipulada; saturada…
Ahora con el paso del tiempo reconozco que aprendí demasiado pronto, a un ritmo de vértigo, informaciones que mi cerebro en expansión aún no estaba preparado para codificar. Pero ya no es momento de lamentaciones, sólo sé que creí en lo que yo pude y no en lo que quisieron hacerme creer los demás.
En fin, soy un duende.
Una vez más he roto con el orden y concierto lógico o esperado, debería haberme presentado de fuera hacia adentro. ¿No? un acercamiento físico, para imaginarnos la envoltura del personaje y después sus rasgos de carácter. Lo esencial invisible.
Soy un duende, ni malo, ni bueno. Mi madre me dijo que no existían. No me dijo la verdad.
Los duendes existen. Yo soy uno.

19 Enero 2006 a las 12:43 am
Nunca he dudado de que fueras un duende.
19 Enero 2006 a las 4:28 am
Qué amor! Yo te creo. Con semejante descripción, no existe posibilidad de dudar. Sos uno de ellos.
Me encantó la frase “nadie se pasea en mi jardín interno, más q quien yo quiero,…”. Toda una declaración. Para copiar, puedo?
Te estaré visitando.
Besos.
19 Enero 2006 a las 8:16 am
Eres un duende, seguro que sí. Los seres extraños que pululamos por este mundo tenemos conciencia de nuestra naturaleza insólita. Bienaventurada tú que has llegado a ponerle nombre. En mi caso aún no he conseguido saber en qué página del diccionario buscarme. Estoy en ello.
Je je je, te atribuí lo de llamarme “boom del año” y conseguí que te vieras en la obligación de regalarme los oídos, pero no fue una estrategia sino fruto de mis problemas con los nombres.
Besitos
19 Enero 2006 a las 9:28 am
Besos bello duende
19 Enero 2006 a las 9:57 am
Me encantan los duendes!!
luego me paseo otro ratito por aquí y te leo al revés
un beso!
19 Enero 2006 a las 10:28 am
Estamos tan acostumbrados a que nos digan en que creer y en que no, o a ver imágenes que no tienen porqué coincidir con la realidad, que no buscamos más allá de nosotros mismos, y nos quedamos con lo que nos dicen o nos cuentan. Los duendes existen, pero no tienen porqué tener el pelo de llamativo color hacia lo alto, o ser bajitos.
Un beso.
19 Enero 2006 a las 1:20 pm
Y tenerlo asi de claro, avala tu existencia jejeje
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
19 Enero 2006 a las 4:29 pm
Puedo aprender mucho de los duendes. Puedo aprender mucho de ti.
Un beso.
19 Enero 2006 a las 5:20 pm
Te dije q me gustan muchos los duendes y las ninfas? jejeje
De peque, mi imaginación volaba y disfrutaba de las mil y una historias q mi cabeza confabulaba.
besotes
19 Enero 2006 a las 6:03 pm
¡Qué emocionanante conocer a un duende! Aunque solo sea de lejos- Me agacho un poquito para darte un beso.
19 Enero 2006 a las 6:05 pm
Yo creo en los duendes, así que te creo…
19 Enero 2006 a las 10:51 pm
¿Un duende? Perfecto, ya sabía yo que había algo más… Besos.
19 Enero 2006 a las 11:07 pm
:D
Sin querer o queriendo, creamos nuestro propio lenguaje. Y muchas veces los demás no lo comprenden.
Un duende maravilloso
Besos y buenas noches
19 Enero 2006 a las 11:16 pm
¡Qué bien escribe, duende!
20 Enero 2006 a las 12:27 am
Me encanta el nuevo cuento que estás haciendo.
20 Enero 2006 a las 6:43 am
Estimada compañera(o) Melytta:
Enterados de la violación a la “Ley de General de Duendes, Gnomos y Similares”, que en su Capítulo II (de lo que se prohibe descubrir), Art. 34, inciso b.- descubrir su personalidad duenderil única y verdadera, por cualquier medio impreso o electrónico de cualquier orden.
La(o) instamos a cubrir la multa correspondiente, apercibiendola(o) de que en caso de reincidir su asunto será turnado a nuestra más alta instancia.
A t t e.-
La(el) Duende Comisionada(o) en Vigilancia Mayor
20 Enero 2006 a las 9:30 am
Melytta, me gustaría linkear tu blog, sería un gusto enorme. Espero tu Ok. Un abrazo…
Luego con tiempo te comento algo sobre los Duendes…
MentesSueltas
20 Enero 2006 a las 3:34 pm
Unas cositas….
A. ¿En qué mundo vivimos que no nos podemos fiar ni de nuestra madre?
B. Deja claro que eres un duende el haber superado al mismisimo rubio
. Ningún humano normal habría conseguido tamaña proeza.
C. Me alegro mucho de que seas un duende, y no un gnomo. Odio a los gnomos.(sobre todo a David)
D. Eres un duende que escribes de maravilla.
E. Muchos Besos.
20 Enero 2006 a las 7:37 pm
Que bonita lectura,pue stodos tenemos algo de duendes adentro no? vamos a blogs o lugares en nuestra vida cotidiana en donde descubrimos y hacemos travesuras con afand e saber mas,yo de peke vi a duendes pero en mi estado se les llaman aluxes:
aqui te dejo una historia malytta.
Besos desde el Sin Fin de los tiempos.
20 Enero 2006 a las 9:24 pm
Muy bello el duende escritor, entretenido con las olas de las eñes, el palito de la t, el punto de la i, y las colinas de las enes y las emes. Mas que escritor, creo ahora, que es un duende pintor.
21 Enero 2006 a las 1:46 am
http://www.uacam.mx/campeche/maya/leyalux.htm
ups espero salga
21 Enero 2006 a las 12:06 pm
toma! tengo una lectora que es un duende! jeje
un abrazo duendecilla
21 Enero 2006 a las 12:32 pm
No se si eres un duende, lo que si se ve es que eres una persona con gran fuerza de voluntad que lucha por lo que cree y otra cosa es que queda claro que a los niños no se les atiende como se debe, se marcan unos ritmos de enseñanza para todos igual y no se tiene en cuenta que los niños no son todos iguales, algunos niños necesitan un ritmo más elevado de enseñanza y según mi opinión, no se les debe de frenar, si no que se les debe de proporcionar todo el material posible para que avancen a su ritmo.
En fin, te felicito por ser como eres.
Un abrazo
21 Enero 2006 a las 1:15 pm
Hacen falta más duendes y menos descendientes de Adán y Eva.
Ahora sabes que tienes poderes ocultos a muchos otros, úsalos con sabiduría y con humanidad duendina.
Yo me pido elfo! (pero de los que, muy a pesar de Tolkien, se quedan a arrimar el hombro en el abismo de Helm)
21 Enero 2006 a las 1:44 pm
Yo antes llegue a creer….quizas ahora he perdido un poco por desgracia la capacidad de asombrarme por las cosas…en fin quizas vuelva a creer
un saludo
21 Enero 2006 a las 6:59 pm
Pues eres un duende adorable, lleno de letras mágicas por repartir.
Un beso mágico!
22 Enero 2006 a las 12:53 pm
Bienvenida al mundo de los duendes y la magia. A veces me encontraba muy solo. Me acuerdo enmis tiempos, mucho ma lejanos que lso tuyos, toda nuestra creativad , dirigida por un tal Rubio, y de secretario un tal Pescozón, con lápiz y después plumilla, que ya tiene mérito. Pero lo peor era el acompañante en la lectura ¡¡¡EL QUIJOTE!!!, madre de dios.
Sabes? no conociamos las duendes, los tuvimos que inventar.
Un beso lleno de color.
22 Enero 2006 a las 11:06 pm
Melita primor, espero que me perdones el no pasarme por tu blog ya sabes lo que pienso de ti,colecciónalos y cuando los tengas ordenados, ya hablaremos Te debo una visita,a ver cuandonos vemos otra vez y ahora tu charlas y yo escucho Me quede gratamente impresionada poco hablastes pero supe como eras reafirmó la opinión que de tus escritos saqué. Un beyco Nina
23 Enero 2006 a las 1:17 pm
Siempre crei en los duendes, y aún los veo caminando entre piedras, escondiendose en pequeñas cuevas, allí donde la gente no transita, allí donde no son molestados, cuidando y mamando de esa naturaleza que nosotros no cuidamos. Como no van a existir, si son la vida misma…
;))
23 Enero 2006 a las 4:52 pm
Querida Sky, cada vez escribes mejor.
Esta historia me ha hecho volar al paìs que inventé cuando era niña, el de los magelitas duendes.
Jugaba con mis amigas, ponía en el centro el florero de rojo murano como si fuera una cueva mágica y trazaba el territorio de los magelitas duendes…
Luego nacía la escena y la breve felicidad.
:) un abrazo.
24 Enero 2006 a las 10:48 pm
Tal vez estos recuerdos no debería dejarlos en un comentario, es que a veces se quiere compartir lo querido…