Una manzana sin corazón no es una manzana mentirosa.
Me gustan las manzanas mentirosas. Me explico, nunca he mantenido un diálogo con ninguna, sí monólogos; llamo así a esas que todos asociamos al cuento de Blancanieves, con la que la engañó la madrastra.
Las devoro hasta dejarlas reducidas a un corazón, el suyo, que suelo dejar asequible.
Ésta no tenía corazón. Se lo habían arrancado, sacado, […]



