Recuento de costillas. Cómplices.
Hoy dejo por aquí un fragmento de Índigos, sin olvidar que su entrada es por "La brújula"; donde sin perder el norte imagino.
Los te quiero son abrelatas fáciles, hay que ser precavido al utilizarlos. No lo pensamos demasiado, creo.
05-09-2005 17:47:34
Puede, no lo niego, que una gran parte de ellos me hubieran llevado hasta aquí y ahora yo fuera el resultado final de ese suma y sigue.
El caso era que me encontraba al límite, curioso, de una percepción de angustiosa vital soledad que yo mismo (sin culpas, ni deudas) había ido creando.
Llegaba una época del año en la que estar solo pesa como una condena injusta. Seamos realistas, si me detengo a pensarlo, siempre hay un momento del día que estar solo te hace sentir de aire; si estás bien contigo mismo no hay mejor sensación, pero si no te mueres de melancolía hasta buscar cómo, con quién o con qué matar, así de radical, matar la soledad.
A mi no me quedaba NADA, o más sinceramente no me valía nada, y disponía de mucho tiempo por delante.
Me podía considerar afortunado.Tenía cuanto se necesitaba socialmente para serlo. Un buen trabajo, el mío, coche, dinero y hasta mi rincón en el mundo de los cajones con ventanas para perder mi mirada, la mía, en unas gratuitas vistas. Y todo para mí, desde la punta de mi dedo gordo, uña incluida, pasando por cada milímetro de mi piel hasta terminar en mi coronilla, todo para mí. Y nada o no me valía nada.
Recuento de costillas. (Costillas de Adán). Las dejé, o me dejaron, después de amarnos hasta el fracaso, aunque en un primer momento no lo consideré así. Sencillamente, sin más preámbulos, una vez terminado me quedaba la certeza que lo sucedido había sido lo más afortunado para alguno de los dos y con el tiempo para ambos.
Pero hoy NECESITABA y me sentía frágil, no me lo negaba. Había decidido ser sincero conmigo, sin piedad, hasta llegar a ser cruel si fuera necesario, sabía que después, tarde o temprano, me daría las gracias.
Podía caer en cualquier historia porque estaba preparado anímicamente para vivirla y disfrutarla.
Preparé mi viaje. Para desmigar ese estado que reconocía y del que no pretendía huir, al contrario, sacarle el mejor partido. Llegar hasta donde quisiera yo mismo conmigo mismo.

1 Marzo 2006 a las 7:33 pm
Los te quiero son abrelatas fáciles, hay que ser precavido al utilizarlos. No lo pensamos demasiado, creo.
Sobre todo me ha gustado esto…me ha hecho recordar la de veces que nos cortamos con esos abrelatas fáciles..hacerse daño..o hacerlo es mucho más fácil de lo que parece..
Besitos.
2 Marzo 2006 a las 12:15 am
Me apunto la misma frase que valentina.
“Los te quiero son abrelatas fáciles, hay que ser precavido al utilizarlos. No lo pensamos demasiado, creo.”
A mi me cuesta mucho decir te quiero y las veces que he estado enamorado no se si lo he estado realmente. Pienso mucho las cosas, intento “medir” los sentimientos, convertirlos en algo objetivo. Pero el amor no se puede pesar (tu le diste un peso aproximado … pero ese es el amor de madre … el mas puro, de quien te ha tenido en sus entrañas) ni medir, solo se puede sentir….
Este post me ha calado muy hondo … Soledad … aisss … Besos!!
2 Marzo 2006 a las 1:18 am
http://www.blog.com.es/index.php/hilandoletras
Entra ahi, no me has escrito.
Seguro que te gustara
2 Marzo 2006 a las 10:52 am
Hola…
Hay muchas maneras de dar cariño…
besos
2 Marzo 2006 a las 4:10 pm
¿Qué será más dañino, el daño de la soledad o el daño de los “te quiero”?
No lo sé, sinceramente.
Espero que ya estés bien, que puedas ya comer de todo. Muchos besos, Meli.
2 Marzo 2006 a las 4:43 pm
Creo q abrirse rapido es dejar al descubierto puntos debiles, no abrirse ni rapido ni despacio es desesperar a la otra persona y quedarse en el estante pudriendose.
Creo que hay q ser en la justa precabido seguro para no abrirte al primer golpe pero penetrable para hacerlo en el momento adecuado
2 Marzo 2006 a las 5:22 pm
La costilla de Adan o la costilla de Eva? A quen le falta la costilla? nos es a la mujer? no sera que con esa costilla hicieron a Adan? y por eso a Eva le falta una?
2 Marzo 2006 a las 5:25 pm
Ah! se me olvidaba, asi es la vida, algunas veces eres tu el desepcionado, otras ves eres tu el desepcionador…
2 Marzo 2006 a las 6:50 pm
El decir “te quiero” es algo tan valioso y delicado que hay que meditar bien antes de emplearlo. A veces nos arrepentimos de haberlo usado fácilmente.
Besos
2 Marzo 2006 a las 6:58 pm
“siempre hay un momento del día que estar solo te hace sentir de aire; si estás bien contigo mismo no hay mejor sensación, pero si no te mueres de melancolía hasta buscar cómo, con quién o con qué matar, así de radical, matar la soledad.”
Si no estás bien contigo mismo la soledad se vuelve una alimaña muy dificil de matar, casi imposible y sí, cada día tiene, al menos, un instante en que te sientes, como bien dices, de aire.
Besos Mely.
2 Marzo 2006 a las 8:48 pm
Hace varios años que me han quitado una costilla. Más debo confesar que nunca he sentido el vacío, será que el canje fue generoso, la otra mitad de mi lecho -desde entonces- ha estado agradablemente ocupado.
3 Marzo 2006 a las 11:27 am
Vaya que me ha dolido tu post, lo senti muy adentro y lo disfrute de sobremanera.
Estar solo pienso que es una decision, la soledad es una condicion adversa a nuestros deseos. Bueno es mi apreciacion.
Un te quiero es tan necesario, mas pienso que es mas bello sin necesidad palabras.
29 Marzo 2007 a las 3:34 am
Lo unico que he descubierto desde pasados ya dos años… que la soledad se padece a cada instante sino tienes un te quiero en el bolsillo, la obseciòn por mi carrera me vedaron los ojos para ver todo lo que tuve a mi alrededor sin saborearlo…la soledad por las noches te toma de tal forma que solo la fè en Dios evita que tu alma llore de pena… yo añoro los te quiero aunque sea por correspondencia porque son la fuente interminable de energìa para el alma, màs que abre latas es un abre esperanzas… no lo evites, buscalos ! y cuando encuentres uno de esos te quiero…si te invade el alma… cuidala, valorala y no lo dejes de cuidar.
9 Enero 2008 a las 1:50 pm
Inventario
esa costilla que te falta es mía
nadie más puede ocupar ese espacio
con tanta exactitud
y ese sueño que sueñas
y el suspiro
y la espalda de todas tus palabras
que me miran de frente
y el deseo de arrancarte la ropa
y arrullarte en mi piel
y la ausencia del lado de tu cama
y todos los silencios
esa costilla y su vacío
el suspiro la espalda
el deseo la piel
y sus silencios
y esa costilla que te falta
tan mía