Cómo poder
Cómo poder decirle que mi verdadera edad era una mera apariencia. Que en realidad aún no había cumplido los doce años; a pesar de ello había sido la amante de los cuatro elementos. Que con el que más placer sentía era con el viento, porque, para sentirme acariciada sin que quedara un sólo rincón de mi cuerpo sin tocar, ni siquiera necesitaba desnudarme.
Que no necesitaba dormir más de tres horas a diferencia del resto de los mortales. Yo misma no lo era.
Que por aquel tiempo mi amante era un libro en blanco. Él fabricaba sus palabras para mí cuando lo abría, yo me asomaba a sus páginas inmaculadas para saber cuánto quería. Lo llevaba en mi cartera, entre los pliegues de mi falda, en una bolsa de papel junto con la palmera de chocolate. A veces sentía la necesidad de hacerle sufrir y lo abandonaba en la estantería, apretado hasta la asfixia, entre muchos otros libros, quería ponerle a prueba, saber hasta dónde llegaría su amor a pesar de mis maldades programadas. Le "engañaba" en sus narices tomando otros libros en mis manos, incluso estúpidas revistas y me sentaba en el suelo con las piernas cruzadas, la falda un poco levantada, para que pudiera verme bien, mientras lentamente pasaba suave las páginas de otros. Entonces me acercaba despacito, le pasaba el dedo por el lomo, todavía puedo sentir en mi yema como se estremecía, y me daba la vuelta cerrando la puerta en la que me quedaba apoyada para oír sus lágrimas.
Volvía a él, empezaba el juego. Me ignoraba un poco, se me resistía blandamente, no se abría para mí. Yo le acercaba la punta de mi nariz, le olfateaba imitando el sonido de una vaca o de un perrito (recuerdo: no tenía aún los doce años), le metía los dedos por sus páginas hasta que sentía como iba bajando la guardía ¿Pero no sabes que tú eres mi favorito por encima del mar, del aire, del fuego y del viento? Empezaban sus palabras para mí; durante horas me narraba las historias, los cuentos, los relatos, los poemas más creibles hasta que yo decidía cerrar sus pastas. Agotada de tanto sentir. Agotada.
Cómo poder decirle que todavía no estoy curada. Que un día empezó a cortarme los dedos con el filo de sus páginas, que las heridas no cicatrizaban, que sus palabras herían mis pupilas y aún así no podía dejar de mirarlas, de buscarlas. Que lo escondía en el estante más alto jurando que jamás volvería a tocarlo y esta vez era yo la que se apoyaba detrás de la puerta llorando. No le impresionaban mis lágrimas incluso llegó a acusarme de que me gustaban esas escenas de llantos. De provocarlas.
Cómo poder vivir sabiendo que le hice tanto daño, para que, cuando me supo totalmente vencida y entregada, sólo quisiera verme sufrir (en serio) del mismo modo que yo lo hacía jugando.
No sirvió que alegara en mi defensa el desconocimiento de las causas, ni que apenas tenía doce años, que él era más sabio.
No sirvió que alegara en mi defensa el hecho incuestionable de amarlo tanto, por encima de los elementos, por encima del placer que sin quitarme la ropa me daba el viento.
Cómo poder…

2 Marzo 2006 a las 10:11 pm
Hola Sky. Libros vivos… libros.
Son diversas las experiencias: yo veía personajes en los libros, los veo. Por ejemplo al señor Quinn de ‘los detectives salvajes’, a Arturo Belano, a ‘el eternauta’, a Beatriz de ‘Todos los hombres son mortales’, a Gregorio Samsa…
Allí estaba encaramado en el armario, cuando era chiquita, Batman…
Por cada libro, una historia y diferentes personajes…
Sky, qué post… Grax y abracillo.
2 Marzo 2006 a las 11:43 pm
Simplemente tenía ganas de dejarte un HOLA, como anda todo. Nada más, sentí la necesidad.
Un abrazo
MentesSueltas
3 Marzo 2006 a las 12:07 am
Ya me dirás el título, para pedírselo a Carlos, el del Círculo :-*
3 Marzo 2006 a las 1:00 am
precioso! un hermosísimo homenaje
un abrazo
3 Marzo 2006 a las 8:52 am
Yo adoraba los libros desde pequeña, pero en mi casa no eran tan queridos, por suerte había un antro de pecado llamado biblioteca pública donde yo me pasaba las tardes de orgía.
kisses!
3 Marzo 2006 a las 11:29 am
Hola…
hay textos que siempre se quedan grabados en nosotros…
besos
3 Marzo 2006 a las 11:32 am
Hermoso y sublime, me has dejado sin capacidad de poder escribir con tus letras nadando en mi cabeza, que deleite siento cada vez que entro a tu blog. Gracias
3 Marzo 2006 a las 1:40 pm
… algunos cuyos dientes no son tan visibles como los de una fiera pero lastiman muy profundo.
Saludos y buen fin de semana
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
3 Marzo 2006 a las 4:25 pm
Sigue escribiendo así, tu manera de contarnos tus historia es de lo mejor.
Los libros a veces nos aman, otras nos abandonan, es como la vida, los amores de infancia no se olvidan facilmente.
Saludos.
Marco Antonio Sepúlveda
3 Marzo 2006 a las 6:43 pm
Aunque los libros siempre cobran vida, tú lo has descrito con una profundidad grandiosa. Sorprendente.
Besos
4 Marzo 2006 a las 12:26 am
Tienes una manera de escribir que engancha.
Un beso
4 Marzo 2006 a las 12:40 am
Así simplemente por que era el único que te entendía en el silencio.
Callado, distante a veces ,pero cercano cuando más lo necesitabas.
Porque con la sola caricia de su tacto de papiro, le entregabas el alma.
Conozco esa forma de amar.
De entrega suprema.
Es el único amante, que me despierta con deseos de amarme
e invitarme a soñar de una manera sobre_humana.
Besitos.
4 Marzo 2006 a las 1:43 am
Eres exquisita, tus palabras me embriagan y no me dejan pensar en nada que no sean ellas. Me elevo ante la majestuosidad de la inmensidad de tu verdad.
Gracias…y mil besos para quien se lo merece.
4 Marzo 2006 a las 12:37 pm
mui precioso, muita sensibilidad no que escribes,
beijos de portugal, amiga…
4 Marzo 2006 a las 8:44 pm
Sádica.
Haces que uno quiera ser libro, para sufrir apretado entre otros libros, olvidado en una estantería,
con la esperanza de que nos rescates y nos muestres tus piernas (un poco subida la falda.
Masoquista.
Que sigues leyéndome (como libro que soy) aunque te corte los dedos y mis palabras te hieran.
Ah, Melytta perversa, Melytta loca…
que dañas al libro que amas, y su amor te daña a ti…
Francamente, perdona que te lo diga, creo que deberías prestarle más atención al viento… te hace generoso el amor con absoluta entrega.
Mely, te veo inspirada.
4 Marzo 2006 a las 11:10 pm
Hace tiempo que te escribi y no he tenido noticias tuyas, me gustaría saber de ti .He pasado pocas veces lo confieso, pero sigue gustándome tu forma de escribir y te digo lo de siempre publícalo .Un abrazo Nina
5 Marzo 2006 a las 12:14 am
Me he vuelto un asiduo lector tuyo ya que disfruto tus posts, no solo se puede leer una vez, hay que degustarlo en repetidas ocasiones.
Admiro de sobremanera tus letras y lo que logras con ellas.
Saludos
5 Marzo 2006 a las 6:46 pm
Saludos,
6 Marzo 2006 a las 5:05 am
sé que trata de libros, pero no puedo evitar la imagen del viento. el sabor del caramelo mentolado.
6 Marzo 2006 a las 11:11 am
Buenos días Melytta
Se me había pasado este post.
Es un relato que transmite un montón de sensaciones a flor de piel …. muy sensible …
Aunque las sensaciones no sean siempre bonitas, no dejan de ser intensas …
El viento … Este fin de semana ha hecho muchísimo viento, ha arrancado árboles en la sierra (en Madrid), y también parte de la catenaria del ave camino de zgz. Espero que por allá abajo no…
Besos.
6 Marzo 2006 a las 5:03 pm
si, hay libros que lo capturan a uno para toda la vida…
6 Marzo 2006 a las 9:22 pm
Aquí hay otros buenos libros:
http://blogs.periodistadigital.com/libros.php/2006/01/01/
http://blogs.periodistadigital.com/libros.php/2006/02/04/p12189
Saludos,
6 Marzo 2006 a las 10:30 pm
…¿¿¿TU SABES HASTA QUE PUNTO ESCRIBES BIEN???
Te leo con verdadero gusto Mely
7 Marzo 2006 a las 3:39 am
Mely,… ay ay… este post es INCREÍBLE, APASIONADO, INTELIGENTE, TIBIO COMO POCOS, ES UN VIAJE..
Me dejaste callada, en un silencio que sabe a intimidad. Gracias.
Mi abrazo para vos.
7 Marzo 2006 a las 4:28 am
Una duda…
Al final, ¿pudo?
Un beso, cómo poder…?
7 Marzo 2006 a las 7:11 am
Hermoso, un deleite para mis sentidos.
Beso Mely.
7 Marzo 2006 a las 9:24 pm
: )
10 Junio 2007 a las 9:04 am
oi gatinha vc poderia mi dar sua bundinha
eu poderia chupar sua bucetinha