Micra a Micra.
Cómo había podido prestarme voluntariamente al juego. En realidad, desconocía si era mi voluntad o la fuerza centrífuga de los acontecimientos.
Cada segundo sin dar con la respuesta hacía que las paredes de la exigua habitación se fueran haciendo más pequeñas, y las ligaduras con las que se mantenían sujetos mis tobillos y mis muñecas cercenaban […]



