Wednesday, 29 March 2006

Habitó entre nosotros.

Esta tarde le he dado una segunda oportunidad al último libro de Almudena Grandes. Estaciones de Paso. Lo adquirí nada más salir al mercado, no sé qué extrañas razones me hicieron rechazarlo y abandonarlo, un poco a su suerte, en la mesilla, o seguramente sí las sepa, tal vez las mismas que hoy me han hecho escogerlo. Son relatos cortos. He terminado el primero.

Narrado en primera persona, recoge la conversación de un adolescente, forofo del Altleti, con Dios mientras ve el primer partido de futbol, después de la muerte de su hermano, también adolescente, por leucemia al que le falla el implante de su propia médula espinal y en el que en esos momentos quiere creer para pedirle que por lo menos esta vez gane su equipo.

"De puta madre, Dios, pero de puta madre, o sea, otro en el descuento para que mi viejo ni siquiera pueda consolarse con aquel 0-4 del Bernabéu. Y yo casi me alegro, te lo digo en serio, eso también lo sabrás, que después de lo de mi hermano prefiero no tener nada que ver contigo… […] Mi viejo me dijo que la maldad está dentro de los hombres, y a lo mejor tiene razón, pero es que tanta, tanta… Joder es para mosquearse… Total por si luego no es verdad que se me olvida, por si mi viejo está equivocado, por si después de todo resulta que existes, quiero decirte que te tengo calado, que ya sé quien eres, y con quien vas, porque vas siempre con los mismos, con los ricos, con los militares, con los terroristas que ponen bombas en barrios como Vallecas, con el Barça y con el Madrid, aunque los madridistas como el Rana no tengan culpa de nada. ¡Ah! Y otra cosa. Escúchame bien. Ahora más que nunca. ¡Atleti, Atleti, Atleeeeeti! (Fragmento)

 

Dentro de unos días hará cinco años que uno de los seis, mi primo Jorge, dejó de habitar entre nosotros. Se mató en un accidente de coche, para ser más exactos, sufrió un infarto mientras conducía. Es, entonces, cuando te planteas que la muerte que altera generaciones no es algo que sólo sucede en los libros, ni en las películas. Se sigue viviendo, que se lo digan a mi tía, a su mujer o a sus hijos, por supuesto, pero nada vuelve a ser lo mismo. Es, entonces, ante un féretro que altera el orden, llevado por todos los demás primos y hermanos, mientras piensas que es uno de los seis el que va ahí dentro, que a ese juego no jugamos nunca, cuando te replanteas la vida. Las manos están hechas para dar caricias, los brazos para enroscarte como un gato, los labios para repartir besos infinitos, que debes moderar tus actos y palabras, porque puede ser que de la noche a la mañana sea otro de los que quedan el que deje de estar para siempre entre nosotros. Es unos momentos, la rutina, la autodefensa, lo cotidiano, el día a día te hace olvidarlo y todo, aparentemente, vuelve a ser lo mismo.

 

El día 22 de Marzo a mi amiga del alma se enteró, después de extrañarle no encontrárselo cada mañana cuando se cruzaban camino del colegio y llamarlo sin obtener respuesta, que un gran amigo suyo había muerto. Le ha escrito una carta de despedida. Me la ha mandado para que la leyera. Le he pedido permiso para publicarla.Duna.  Mónica Feriche

En recuerdo de Francis Martínez Montoya

Solo unas palabras para valorar a esos maravillosos seres humanos que han sabido ser grandes llevando una vida sencilla. Francis era una de ellos. Saboreaba cada momento de la vida, cada día, cada instante, disfrutando de su hijo, de la gente, de correr, de nadar, de bailar, de tomar un café, de dar un paseo, en resumen de esas increíbles pequeñas cosas que nos rodean cada día y que necios como yo a veces no valoramos ni sabemos disfrutar; me encantaba verlo cada mañana relajado y feliz llevando a Javi, su hijo, al cole; me gustaba hablar con él, pasear con él, encontrar un mensaje suyo, siempre dando ánimo, sabía ver lo bueno de cada uno… siempre tenía una palabra de ánimo y cariño…, pero el domingo, un accidente de moto se llevó su vida, una vida llena de vida, y nos ha dejado un enorme vacío….pero nos queda tu recuerdo, el de un maravilloso ser humano que supo vivir cada momento de su vida. Siento no haberte dicho lo buen amigo que eras, lo que me has ayudado, pero sobre todo siento no haberte dicho que te quería.
Te vamos a echar de menos, te voy a echar mucho de menos.

Mónica Feriche Fernández-Castanys

 

Sabes  Moni, sabes Jorge, sabes Francis, ahora más que nunca… 

 

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22 respuestas a “Habitó entre nosotros.”

  1. dragonfly dice:

    :S :S :S

    Un gran abrazo

    Yo le tengo mucho miedo a la muerte. No he hablado de ello en casi ningun post porque es un tema que no me gusta tratar.
    Es una especie de lotería macabra …

    Miles de besos

  2. Vir& dice:

    Amada muerte, pienso. Pensnar en ella y sin espanto.

    Dejar de ser, inusitadamente, es triste.

    Te abrazo a miles de km de distancia pensando en ti y en tu papito.

  3. Valentina dice:

    Parece que siempre se nos van los mejores…y nunca les hemos dicho lo importantes que eran para nosotros..
    Besitos.

  4. Marco Antonio Sepúlveda dice:

    Melytta.

    Cuando sucede nos damos cuenta quienes estaban a nuestro lado,
    y nos arrebata el silencio de no encontrar a quien buscamos.

    Muy conmovedor tu artículo.

    Saludos.

    Marco Antonio Sepúlveda

  5. la bruji dice:

    Jo melytta que lúgubre te me has puesto hoy!
    Y lo peor de la muerte es que a medida que me hago mayor, más se afianza en mí la idea de que no hay nada, absolutamente nada detrás. Primero rechacé la idea del cielo, por absurda e infantil, pero ahora ya ni siquiera creo tampoco en ninguna otra teoría espiritual, más bien me parece que es como apagar la tele. Punto y final.

    kisses!

  6. pinklady dice:

    Me ha gustado mucho este post. Yo también he tenido muchas veces esa sensación. Por desgracia cuando la muerte azota a tu puerta y eres muy joven reflexionas mucho sobre las oportunidades que tenemos en la vida de ser felices. Y efectivamente te das cuenta que la auténtica felicidad reside en las pequeñas cosas de cada día, de aprovechar los momentos con tus amigos que no sabes si mañana volverás a ver…realmente es muy duro perder a alguien tan cercano…te hundes mucho…pero por desgracia (que tenga que ser de esta manera), te hace tener otra actitud ante la vida y ver las cosas que realmente son importantes.

    muchos besos preciosa!!

    pam

  7. Rosi dice:

    Eres deliciosamente encantadora.
    Por desgracia nos tocó muy de cerca la muerte. Un familiar mío se quitó la vida muy joven, demasiado joven y el marido de mi mejor amiga encontró la muerte un día cuando estaba andando por el monte.
    Creo que después hay un cielo o una nueva vida o un encontrar a tus seres queridos… pero Mely que duro se hace despedir a la gente a la que quieres
    Un beso.

  8. dolo dice:

    Leí ese libro de Almudena Grandes hace poco, y justamente ese relato del que hablas me impresionó mucho, muchísimo, de hecho terminé de leerlo llorando, pero llorando a lo bestia, gimiendo, sorbiendo las lágrimas.
    Por eso me ha conmovido que hables de él aquí. Una vez más casualidades o causalidades entre tú y yo.
    La muerte me da miedo, es una de las batallas que quiero ganarme a mi misma: superar ese miedo, vivir más relajadamente.
    Besos a través de una distancia física larga, pero corta en cuanto a pareceres y sentimientos. Creo.

  9. &hor; dice:

    Tiene razón dragonfly, es una lotería macabra para la que cada día compramos un número. Deberíamos tener eso mucho más claro.

  10. Donosito dice:

    Hola…
    siendo forofo del atleti…ya es sufrido jajaj
    besos y buen fin de semana

  11. DArilea dice:

    Me da un miedo atroz, pensar en la muerte, es algo que se que ha de llegar pero quiero pensar que tardará en hacerlo
    así que ante esto cierro los ojos, aunque sé que no debo hacerlo.
    Besitos.

  12. leo mares dice:

    un post muy tierno.
    Siempre hay que decir a los que queremos que los queremos. Sino un día puede que nos arrepintamos y que el dolor nos haga mucho daño. No obstante, aquellos a quienes queremos bien lo saben.
    un abrazo

  13. angel dice:

    Venía, Melyta, a agradecer tu vista a mi blog, ya tuyo de poesía. Me he conmovido a leer todo esto que forma parte, sí, de la vida.

    Mi solidaridad contigo.

  14. mentessueltas dice:

    Pensar en la muerte o vivir, todo un tema. El final está allí siempre.
    Un abrazo
    MentesSueltas

  15. Ardi dice:

    La muerte es simplemente la evidencia del absurdo. Del absurdo. Del absurdo. Del absurdo.

  16. ricardo dice:

    Dioooos…como eres¡¡…me voy a vivir a tu pueblo…q pienso q es granada…sabes de algun piso??

  17. Vilma Williams dice:

    qué hermoso lugar !
    volveré … hay mucho para pensar
    gracias por dejarlo disponible !
    saludos desde Patagonia Argentina
    Vilma

  18. reflejos dice:

    La muerte se sufre en vida. La sufrimos sin poseerla.

    Sigues sorprendiéndome con tus posts.

    Besos, Melyta

  19. Diablilla dice:

    Siento lo de tu primo. Es algo a lo q nunca nos acostumbraremos!! :(

    besos

  20. melytta dice:

    Gracias a todos por vuestros comentarios.
    Por los que habitaron, habitan y habitarán entre nosotros.
    La muerte, cualquier muerte es la evidencia del absurdo, del absurdo, del absurdo…

  21. Xoconostle Cósmico dice:

    Dios, dónde encuentras esas rarezas literarias?

    A veces pasa. ¿Que qué? Pues eso que pasa.

  22. Ammu dice:

    Son éstas cosas que faltan y que llegan, a veces apaciblemente y otras como remolinos que arrasan con tormentas, y arrancan las cosas más arraigadas. Así existen las cosas que amo. En remolinos y mansedumbres que me permito.

    Es ella, la muerte. La que no espera ni perdona, y se presenta sin temores ni conciencia. Pero es también por su presencia y la falta de respeto en su llegada, que es importante no desesperar, ni esperarla, ni estar alerta.

    Mi miedo más terrible es a LA MUERTE.

    Ésta es la muerte de la vida. Esta muerte es irremediable y todos habremos de hacerle compañía. No me viene de sorpresa. Cuando nací, ya sabía que iba a morir. Me sorprendió el cuándo y el cómo. Eso sí que me sorprendió.

    Es a la del RECUERDO a la que le temo. Morir para la memoria, eso es morirse de verdad. No ser recuerdo en nadie, eso es morir de verdad.

    Mi miedo a la muerte más terrible es la del OLVIDO. Caer en el olvido es morirse de verdad.

    por eso Mely mientras recordemos los que habitaron,,,
    seguriran habitando en ti,,,
    un abrazo,,,me ha encantado tu espacio

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