Estación de paso.
No es tan terrible, me digo, ser una estación de paso, pero eso lo sabes cuando después de serlo descubres que no es tan malo.
Me gustaba mirarlo jugar despreocupadamente, como si nunca hubiera sufrido, su camiseta blanca corriendo detrás de la pelota, o haciendo un castillo de arena invencible a las olas de la […]



