Estación de paso.
No es tan terrible, me digo, ser una estación de paso, pero eso lo sabes cuando después de serlo descubres que no es tan malo.
Me gustaba mirarlo jugar despreocupadamente, como si nunca hubiera sufrido, su camiseta blanca corriendo detrás de la pelota, o haciendo un castillo de arena invencible a las olas de la marea alta. Encontrar su mirada, sus grandes ojos fijos para deslizarme por ellos como por un tobogán viejo, desgastado por el centro, tan fácil, donde el viaje se hace tan corto, que llegas al final casi sin darte cuenta. Esperar su sonrisa inesperada porque no lo hacía ante lo que al resto del mundo le provocaba la risa, por eso conseguía, también por tantas cosas, hacer que te sintieras única dentro del mundo poblado de gente igual que tú.
Sabía que era en su vida una estación de paso, que no se quedaría allí, ni conmigo, sólo necesitaba tiempo para recuperarse, para sentirse fuerte, seguro de sí mismo. Entonces esa idea me atormentaba hasta el punto que todo cuanto hacíamos tenía ese sabor que un día (cuando él ya no estaba) descubrí en esa salsa rosada y peguntosa que adereza los rollitos de primavera, el pollo, el cerdo, las setas, y demás delicias culinarias de los restaurantes chinos. Todo sabía igual. Agridulce…
La incertidumbre del cuándo y el cómo, el por qué lo sabía, no me había elegido para terminar su viaje.
Ser una estación de paso no es tan malo, lo descubres cuando lo has sido, lo vuelves a ser y las heridas, cicatrices por fuera, por dentro de la piel y tú sois una, amigas íntimas de tal modo que no necesitáis palabras para saber lo que ha de venir. Albergar en tus dependencias, (los bancos, los andenes, la cafetería, la sala de espera, incluso el reloj de la puerta) a viajeros de paso con el tiempo se vuelve una costumbre que deja de doler, de doler tanto…
Mientras, la textura peguntosa, indefinida entonces, se pegaba a mis labios, mis sonrisas y mis caricias. Tal vez eso mismo le hacía presentir que yo era un pequeño trasbordo; pero no, él siempre lo supo y yo también. Del mismo modo sé que por eso me escogió. Me quiso, eso me consta, con la misma intensidad que encierra toda verdad que jamás se intentó perpetuar con falsas promesas. De distinta manera a como yo lo quise, con la misma intensidad que encierra la mentira piadosa hacia uno mismo.
Me pregunto si después de marcharse él también a su vez fue una estación de paso ¿Reconocería el sabor de la tristeza acechando detrás de cada ilusión tan puntual como efímera? Yo a mi vez también tuve mis propias estaciones.
Es por eso que…
... con el tiempo descubres que por muy pequeño que seas, lugar olvidado e inhóspito hay alguien que decide al encontrarte que tú eres su estación terminal, que contigo terminó su viaje de búsqueda.
Y tú…

10 Abril 2006 a las 8:47 pm
Hace poco estuve en Sevilla donde compré un bonobús de 10 viajes sin transbordo. Creo que eso no existe en Holanda. Lo que tú describes tan llamativo me hace pensar de que nos gusta viajar y que todos somos de alguna manera tanto el tren como la estación de paso o la estación terminal. Pero es cierto que es hermoso tener un viajero a tu lado de quien no necesitas despedirte antes de llegar a la estación donde termina al final el viaje. Buena la pregunta si él también a su vez fue una estación de paso…
10 Abril 2006 a las 8:51 pm
Ahhhh… touche.
Excelente, felicidades… ya que ademas de todo, es buena la historia evidenciando el sentimiento de muchos en algun momento.
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
10 Abril 2006 a las 10:23 pm
Ah… lindura de escrito. Pero, hasta dónde es uno estación y viajante?…
10 Abril 2006 a las 11:31 pm
No, no es malo ser estacion de paso….aunque creo que es aun mejor ser apeadero fin de trayecto.
Musus
11 Abril 2006 a las 2:22 am
Melytta,
Qué belleza de texto ! Es sumamente poético y tan bien escrito, me gustó mucho mucho, no sé si todo es metáfora, me imaginé esas madres de tránsito de cuando los niños esperan ser adoptados… pero aplica para tantas situaciones.
Creo que no es malo, porque es parte del camino que es el aprendizaje y que es la vida. Cómo sabemos qué es “llegar” sólo lo sabemos cuando llegamos… creo. Creo que aún me falta llegar a muchos lados de mi vida.
un beso desde Argentina,
Clara
11 Abril 2006 a las 7:47 am
Me has obligado a mirar el diccionario, nunca había leído la voz “peguntoso”, y mira por dónde, la Rae no sólo me lo explica sino que señala que úsase más en Andalucía…
Muy bien escrito. Pero que muy bien. Quedo arrobado. Y sí, me parece que se aplica a la tutela provisional de un niño. A veces me he preguntado, en efecto, si el riesgo de encariñarse por quien sabes que “no es tuyo” no implica un peligro emocional serio para los adultos. Algún caso se ha dado ya de quien “no los quiere devolver”. Como si las personas fuéramos propiedad de nadie… y menos aún en esas condiciones…
Pero lo he leído con mayor emoción por pensar en todos nosotros como estaciones de paso para todo el mundo. Así de efímera es la vida. Nada permanente. Somos una colección de momentos… y somos momentos para una colección ajena… momentos que otro colecciona.
No sólo piensas, sino que haces pensar. Un beso ¿peguntoso? :p
11 Abril 2006 a las 1:25 pm
No es tan malo…pero en algunas ocasiones hubiera preferido no serlo..
Besitos.
11 Abril 2006 a las 2:33 pm
Todos somos estaciones de paso, porque todo cambia, todo viene y se va, todo evoluciona. Pero a veces, hay personas que nos tocan en corazón, y esos, aunque se vayan, no se van , se quedan para siempre. Pueden no estar físicamente, pero eso no importa. ¿Qué es la materia comparado con los sentimientos, con ese hilo invisible que nos une empáticamente con algunas personas…?
De tu relato, lo que más bello me parece es eso de que alguien decida al encontrarte que ya no busca más, que eres su estación terminal. Aunque luego no lo sea, es precioso que alguien piense eso de tí, es como esa canción que dice: despues de ti no hay nada.
Qué bonito, Meli.
11 Abril 2006 a las 5:16 pm
…Y en ese momento todos los trenes hacen sonar sus silbatos para celebrar la llegada a la estación!
un abrazo
11 Abril 2006 a las 9:45 pm
Yo creo que todos somos estacione de paso. Sucede que algunas paradas duran más que otras, algunas incluso parecen la última estación, la de destino, pero siempre hay un tramo más por recorre .
.
Sigue usted escribiendo de maravilla
Besos.
11 Abril 2006 a las 10:38 pm
Lo que está claro es que siempre viajamos con nosotros mismos; yo deseo ser más viajero que turista, y los viajeros nunca saben cuál es el destino final…
este podría ser el gran viaje!
Me ha encantado el texto, Melytta, enhorabuena!
12 Abril 2006 a las 1:09 pm
espero mi turno, observo a la multitud preparendose para coger este tren, todos quieren llegar a ella pero muy pocos lo logran y acaban apeandose en alguna parada por el camino, atrapados por hondos pesares que les arrastran lejos de la felicidad que todos deseamos, Y si no llegamos..? Puedo ver a lo lejos el largo tren que llevo persiguiendo, es como todos mis ahnelos los viese reflejados en los ojos de la gente.
Desde La Estación a la Ciudad de la Alegría hay trece hores de viaje, apoyo mi cara en la ventanilla y veo las lineas pasar apresuradas, todo lo que me rodea lo siento como si estuviese dentro mio y mi cuerpo me abandona y mi alma huye con el aire…
-Pasajeros al tren
Las ruedas empiezan a chirriar y a girar velozmente, la locomotora comienza a moverse..Despierto. Hoy no podre cogerlo.
12 Abril 2006 a las 2:38 pm
Hola, Melytta. Menos mal que dejaste pista de tu nuevo blog. Gracias a eso estoy aquí de nuevo para disfrutar de tus interesantes lecturas.
Besos, amiga. Te sigo.
13 Abril 2006 a las 2:25 am
Querida Melytta:
No te sientas menospreciada, y creo que no te arrepientes
de nada, no te percibo como esa clase de personas.
Pero fíajte que la perosna definitiva, tal vvez nunca llega,y la que tú lalmas estación de paso, a vces no se olvida nucna en al vida,ni los olores de su andén,ni el fragor de la máquina cuando arremete pasional, las bienvenidas antes de correr juntos de la mano.
En fin, dichosos aquéllos, que sin haberlas ensuciado, eso si que desprecio,tangan muchas estaciones de paso para llevar en su memoria sensorial.
Quién podría olvidarse de la tuya????
Un besito
13 Abril 2006 a las 5:02 am
Ahora sólo reflexiono y pienso que me siento bien navegando en mi propia ruta, directa y sin estaciones intermedias, alegrandome en saber que hay otros que vienen a la par de mi, y sabiendo que hay otros que no siguen mi ruta pero que en alguna encrucijada nos hemos de encontrar. Quizás es que ya he tomado muchas escalas y varado en varias estaciones intermedias que ya sólo me queda seguir adelante…
—-
¡Un saludo a tí!
13 Abril 2006 a las 11:02 am
MUchas veces tenemos la consigna “la tristeza acechando detrás de cada ilusión…” clavada en nuestra mente y en nuestro corazón y hacemos todo para que se cumpla la profecìa…
Sería heromoso descubrir, quien será nuestro compañero hasta la estación terminal… y evitar bajarse o que te dejen…
Me gustó tu escrito, pero debo confesar que resultó triste.
Un gran abrazo.
MentesSueltas
PD: “La ilusión de tener algo, supera la realidad de tenerla”
13 Abril 2006 a las 10:32 pm
una viagem… fin ou inicio de trajecto
fiestas felices
beijos de lisboa
14 Abril 2006 a las 9:18 pm
Cómo no anclar mi barco en tu bello puerto, tan sólo esta vez para desearte MUY FELICES PASCUAS, de todo corazón.
Un besazo
15 Abril 2006 a las 5:15 pm
Es difícil imaginar una estación para siempre, donde el tren se detenga. Lo importante es subirse en ese tren, poder seguir viajando.
Estupendo post.
Besos.
16 Abril 2006 a las 1:08 am
Hola Melita, me alegro de oler al eerte, no creas que me habia olvidado. Un beso muy fuerte, llenos de rosas.
Yo sigo viviendo en el tren, y seguro que esa estación llegara, pero ya no miro por la ventanilla cada vez que para el tren.
16 Abril 2006 a las 12:02 pm
Pues pienso q todos somos estaciones de paso. Cuando nos damos cuenta, el tren se fue y no nos dimos cuenta q lo perdimos. A algunos les da igual, a otros no, pq esperaban ese tren desde hacía mucho.
besos
16 Abril 2006 a las 11:36 pm
Quienes amamos los viajes sabemos que las estaciones de paso son lo esencial, y que la meta, si la hay, puede ser lo menos interesante del camino.
17 Abril 2006 a las 12:48 am
Esta visión me da otras perspectivas. Especialmente te la agradezco Melytta.
Me ayuda a no entristecerme.
18 Abril 2006 a las 1:45 am
Gracias… tú ya sabes
18 Abril 2006 a las 8:28 am
hola…
tu no crees que sin esas estaciones todo seria muy aburido??…para lo bonito y lo menos bonito deven estas hay…hoy lloras y mañana ries …asi es la vida
besos
18 Abril 2006 a las 3:09 pm
Disculpa por el retraso, te tenía un poco olvidada.
Me encanta tu “relato” (que intuyo tiene algo de vivencia, de ahí las comillas).
La vida tiene algo de agridulce, siempre. Y esta llena de etapas, de círculos, de Estaciones de paso. Lo importante es aprender y vivir en cada etapa y no quedarse en una via muerta, con destino a ninguna parte
Un gran abrazo.
19 Abril 2006 a las 11:51 am
Muy bueno tu relato,me guasta la definicion,estacion de paso
¿Quien no lo ha sido alguna vez?
salu2
19 Abril 2006 a las 1:26 pm
¿Donde andas? Te echo de menos, espero que tu ausencia no sea por nada importante. Besos.
19 Abril 2006 a las 3:33 pm
Gracias por tu comentario en mi blog. Sí, muy intensa, la María Zambrano. Qué interesante que tu mamá vivió en Italia… Igual como tú quisiera hablar (bien) italiano. El único idioma que realmente domino es holandés. Pero me encanta comunicar en otros idiomas latinos.
Besos
19 Abril 2006 a las 5:21 pm
Es hermoso encontrar una mirada que carga tus maletas esperándonte en el andén…
19 Abril 2006 a las 10:31 pm
(…)”las heridas, cicatrices por fuera, por dentro de la piel y tú sois una…”
me quedo y te leo otra vez…
me ha encantado
20 Abril 2006 a las 8:06 am
Te puse un coment pero no se debió guardar
La vida esta llena de caminos, de railes, de desvios y de estaciones de paso
Lo importante es no dejar de moverse y no caer en una via muerta.
Un gran abrazo
20 Abril 2006 a las 8:38 pm
Sí, no es malo ser estación de paso porque, la más de las veces, lo más bellos recuerdos provienen de allí.
Y tampoco es malo ser un pez de ciudad: pero esa, ya es otra historia.
Saludos!
21 Abril 2006 a las 3:54 pm
El viaje no acaba nunca.
Besitos.
21 Abril 2006 a las 6:57 pm
Lo terrible es darse cuenta de que eres una estación de paso, cuando pensabas, creias, te decian que eras estación término.
Lo peor de lo terrible es cuando te das cuenta de que todo era un engaño, que siempre fuiste un apoyo provisional.
La mentira, el engaño deberian ser veneno para quien los genera y fabrica y bálsamo para las estaciones de paso que ignoran su condición.
Me encató leerte.
22 Abril 2006 a las 12:20 am
Te dejo más besitos…
muacks wapa
Pd. No te olvides q hemos quedao eh!!! xDDD
23 Abril 2006 a las 5:58 pm
Querida Melytta:
Espero pueds retornar pronto a dejarnos las delicias habituales que editas.
Te quería comentar, que gracias a la advertencia de una amiga de Polonia , que me hizo llegar por mail, al habilitar la moderación de comentarios, no me di cuenta que había otra opción que no debía haber clikeado aceptándola, que no permitía dejar comentarios a usuarios que no pertencieran a BLOGSPOT.
Ya lo corregí, así que si habías tenido por casualidad esa dificultad, las puertas ahora están abiertas como siempre, para una amgia tan especial y delicada como tú.
No parecerá editado tu comentario al instane, como sabrás , pero en el dia yo habilito todos los de los amigos.
Un besazo apa !!!