Martes, 16 Mayo 2006

Un apunte antiguo.

Hoy dejo un apunte antiguo hace tiempo que no subía ninguno. 

 

Con tanto lío de equipajes se me han olvidado sus chanclitas preferidas, una herencia de hermano mayor que él llevaba orgulloso de que le hubiera tocado el turno; para cuando las recupere habrá crecido demasiado. Me duele decepcionarle porque es tremendamente cuidadoso en sus amores y justo. Me ha dicho “no pasa nada, es normal, en todos los viajes se olvida algo” a sus siete años lleva muchas maletas para sentir apego a la materia, se me había olvidado.

No sé la extraña combinación que arregló el encuentro para que ellos fueran como son.
Si ayudó un salto, una carrera para llegar a tiempo al semáforo, un suspiro o una vuelta en la cama antes de conciliar el sueño.
Sé que su entorno sólo es un medio para que desarrollen todo aquello que, antes de fusionarse en un solo ser, cuando todavía eran una microscópica parte de dos, ya eran en potencia.
No sé qué determinó la selección, el año, el mes, el día, la hora, el deseo más fuerte que el amor a seguir teniendo alas, a llamar por su nombre a la tierra antes de pisarla, a sentir que tus manos no son un instrumento de defensa que son la paleta que contendrán todo el color de las  caricias, las viejas que aprendiste, las nuevas que te ingenias.

Si Elsa es la duda, la que me hace dormir con el corazón alerta, no en vano fue ella la que me inicio en la materia, la que no me da un respiro porque va abriendo un camino que ella, pionera de mi casa, difícil papel, nos muestra a todos. La que me hace tener la dureza de la piedra por fuera, aunque por dentro esté desecha en lava, en magma, que pugna por salir abriendo grietas o a través y aparezca la madre tierra que llora con lágrimas tsunami, ruge en huracanes y parece desmedida la pérdida de papeles de tanto dar treguas.

Pablo es la lógica, la vitalidad, la mirada callada que calcula la fuerza y la potencia, que tiende pulsos hasta saber dónde estará el límite hasta que yo me plante y diga basta. Es el viaje programado, el guerrero que se rinde sólo cuando está agotado o decide que ha llegado el momento de tomar su dosis de caricias. Es el que me busca cuando él quiere, él que aprovecha el impulso de las circunstancias para tomar carrera, no en vano es el mediano, él que tiene sombras que le protegen la espalda y la cara. Él que tuvo la suerte de no ser único.

David es la dulzura, el bálsamo a las heridas, la pieza perfecta que cerró el círculo sin lugar a dudas. Él superviviente, el niño con voz de hombre. La travesura limpia. Las caricias sin pedirlas. Él que me quita las culpas haciéndome notar que mis errores no son producto de mi negligencia, son hechos de la vida donde ya no puedo llegar por más que estire mis fuerzas. Es el que se me presenta incondicional y justo, no en vano (tiene la cara llena de pecas) es el que mira al sol de frente o si se da la vuelta (nada es verdad, ni es mentira) el que lleva la noche en su espalda.

Y no hago trueques con ellos, soy tremendamente respetuosa, selectiva por naturaleza. Siento que el tiempo empleado irrecuperable es de lo mejor empleado. Soy pobre, sólo tengo sueños, pero en mi casa, habitada, se multiplican porque somos cuatro incansables tejedores.

He buscado de dónde viene la frase “Hoy más que ayer, pero menos que mañana“y este era el motivo de asomarme hoy aquí, pero lo dejo para mañana, nada es tan importante ¿o sí lo es? porque la importancia no es tributo de uno solo, tiene la medida de nuestras miradas.

Todos llevamos piedras en los bolsillos y más cuando nuestros zapatos dejan de ser de cristal.

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8 respuestas a “Un apunte antiguo.”

  1. nosferatu dice:

    me gusta cómo escribís.
    mezcla de dulzura, ideas e imágenes.
    seguiré pasando.

  2. Vir& dice:

    Ah, mi querida, si me acuerdo de este post.
    Cada hijo con su singularidad y el cariño concentrado para cada uno.

    Tu ternura me conmueve.

    Abracillo.

  3. fotomiradas dice:

    Lo lei dos veces y la verdad sigo sin entender muchas cosas, creo que mi cabeza no llega a entender cierta forma de escribir, sera que me falta practica de lectura.

    Quiza sea que tambien es antiguo y no me situo en tus pensamientos

  4. lademarbella dice:

    Yo si he comprendido lo que quieres decir. Lo dices con ternura apasionada de madre. Mis hijos son la sal de mi vida, el aire que respiro, la ilusión del mañana. Los dejo que navegen por las aguas de la vida acompañandoles siempre como grumete experimentado. Mi pequeño me colma de besos, abrazos y ternuras que creía perdidas para siempre. Un placer leer tu blog.

  5. dolo dice:

    Lo que dices de tus hijos sólo lo puede decir una madre:tanto amor, tanta ternura, tanta comprensión, tanta sutileza….en tus palabras, en tus palabras de madre….
    De madre a madre, muchos besos, Meli.

  6. la innombrable dice:

    Es muy difícil ser objetiva cuando se habla de las personas que se aman y este post te engrandece mucho, porque aunque hablas de tus hijos muestra mucho de ti.
    Besos.

  7. dragonfly dice:

    Aissss
    Me ha encantado. Casi tanto como “un peso aproximado”
    Que dulzura.

    Un beso enorme …

    Y ya sabes, si me necesitas, silva

  8. Carolina dice:

    Creo que lo que más me gusta de leer tus posts es justamente que los entiendo… al menos los que leí hasta ahora, está buena la forma en la que escribís.

    Saludos!

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