La fianza.
Reconozco (yo, me, conmigo) no ser muy amiga de fronteras, ni tampoco llevarme demasiado bien con los límites, sobre todo porque a estos últimos recurro cuando tengo agonizante la paciencia. Sin embargo, le doy un valor infinito al territorio, a ese trozo de lo que se quiera que esté hecho, piel, arena, sábanas… con su […]



