Hogar dulce, a veces, hogar, a veces.
Todo empieza en el hogar, ese espacio seguro y confortable en el que sin contar con nosotros, no en todas las ocasiones deseándonos, se nos ocurre formar parte de él y de su entramado de relaciones. Esa conexión primera que surge con el primer enlace afectivo con los padres o cuidadores concidionará el futuro de nuestra personalidad y nuestras relaciones futuras.
John Bowbly fue el primero en defender una teoría del apego (1969) y su división en los tres tipos (seguro, evasivo o ansioso) de personalidad. Gracias a ésta hoy se puede entender el proceso de la personalidad del ser adulto, sus diferencias individuales, la forma de relacionarnos, así como los mecanismos que desarrollamos en nuestros procesos cognitivos y emocionales.
Queda claro que dentro de un mismo hogar no todos responden a un mismo tipo ya que la relación de un niño con su madre o cuidadores dependerá de acontecimientos que van más allá del mero vínculo madre/cuidador/a- hijo/a. No es lo mismo tener un hijo a los veinte años cuando tú mismo estás dedicándote a encontrar todavía tu espacio y lo tienes que dejar en manos de otras personas (abuela, guarderías) que a los cuarenta cuando la aventura de ser madre puede ser lo único que te quede para sentir que tu ciclo vital está ya en paz. No es lo mismo ser el hijo mayor que el pequeño o el mediano, ese sitio un poco tierra de nadie. El modo de relacionarse el niño con la madre, o persona sustituta, será el que al final de la infancia se utilice como patrón o modelo a la hora de desarrollar la convivencia con otras personas (amigos, hermanos, pareja). Y si ya es complicado, hay que añadir que estos modelos no son rígidos y puede suceder que un acontecimiento determinante, positivo o negativo, a lo largo de la vida de una persona le lleve a que sus futuras relaciones sean muy distintas que de no haber sucedido.
El seguro.
De niño en presencia de la madre se mostraba amable y cariñoso con ella y buscaba el contacto físico como visual incluso haciéndola partícipe de sus juegos. No sufrió el abandono (se entiende por tal los periodos que ésta lo dejaba al cuidado de otras personas) de la madre como algo traumático. Se mostraba amable con el cuidador y cuando la madre volvía se abrazaba a ella mostrándose feliz por su regreso para pasar a seguir haciendo lo que estaba antes del regreso de la madre.
De adultos son personas que se relacionan con facilidad. No les resulta desagradable depender de los demás y que estos a su vez dependan de ellos. Se sienten cómodos ante la posibilidad de una dependencia afectiva porque la viven como algo donde se construyen espacios comunes. No se inventan historias de abandonos, ni les preocupa la posibilidad anticipándose a ella mientras no vean claros indicios. Por lo tanto, no son celosos. Buscan el apoyo de sus parejas cuando las necesitan, estando disponibles a su vez cuando son necesitados.
Expresan abiertamente sus preocupaciones no dudando en transmitirlas, sin utilizar estrategias defensivas, ni destructivas, más bien resoluciones de problemas que impliquen compromisos que no dudan en aceptar. Es confiado con las personas y tiende a pensar que la bondad existe, la vida en sí misma es buena con ellos. Creen en la existencia del amor romántico y perdurable. Tienden a tener relaciones largas en las que existen grandes dosis de confianza, compromisos e interdependencia. La fidelidad o espacios comunes que impliquen renuncias los vive con naturalidad y no como una pesada carga.
Los seguros ante los contratiempos reconocen abiertamente su disgusto, pero buscan soluciones porque son bastante positivos. Son cálidos y no les preocupa mostrar sus sentimientos en público.
Pueden vivir sin pareja aunque tienden a buscarla. Es decir, son selectivos y si no encuentran la persona que les gusta no les preocupa estar solos y disfrutar de la soledad, pero si la encuentran (al ser más selectivos) no dudan de su elección y se deciden fácilmente a establecer compromisos. No son posesivos, creen en el amor y más que en eso en la posibilidad de que dure para toda la vida porque se esfuerzan por conseguirlo, pero del mismo modo, si una relación no les funciona no dudan en romperla después de haber agotado todas las soluciones posibles. Saben vivir el luto, el periodo de luto, y aprenden de los errores para volver a rehacer su vida.
Recuerdan a sus padres como personas afectuosas y cálidas a las que suelen tomar de ejemplo, como patrón, en sus relaciones, que estuvieron cuando los necesitaron, sin caer en la idealización.
Buscan información antes de lanzarse a construir opiniones, de tal modo que sus estructuras cognitivas son flexibles. Pueden adquirir ideas nuevas aunque eso les lleve a destruir antiguas, por poner un ejemplo puede que de niño fuese creyente y de adulto no lo sea, aunque llegar a esa conclusión les haya generado dudas o angustias son capaces de reorganizar sus esquemas una vez pasado el periodo de confusión. Y es precisamente lo que más les caracteriza su adaptación al ambiente porque suelen ponerse metas realistas.
El evasivo.
De niño en presencia de la madre no buscaba el contacto físico, tampoco dejaba lo que estuviera haciendo, aunque si mantenía un contacto visual de lejos. Ante el hecho de la separación de la madre no respondía como si fuera un drama (no dejaba de jugar, ni se mostraba triste) incluso se podía dar el caso que fuera más amable con su cuidador que con ella. Cuando volvía no se acercaba a ella "castigándola" con su indiferencia como respuesta a su abandono.
De adulto se siente incómodo con las relaciones íntimas o de amistad más profunda. Detesta la idea de depender de alguien sea en el campo emocional o en el económico. Son desconfiados y se quejan de que sus parejas les piden más de lo que pueden darles. Se consideran personas difíciles de conocer porque no se muestran, ni demuestran sus sentimientos de los que les cuesta hablar. Es reservado, valorando mucho la independencia.
Teme a la intimidad, porque fue maltratado en la infancia o bien lo vivió así, ("el abandono o distancia emocional son también tipos de maltrato"). De manera que asocia intimidad con dolor temiendo terriblemente ser abandonado. Así que lo que busca o necesita es alguien "cercano distantemente".
Cuando sufren estrés o temor tienden a aislarse incluso de sus parejas, aunque se sienten mejor si éstas les brindan su apoyo. Porque piensan que el amor romántico no existe o rara vez perdura, no suelen estar disponibles cuando sus parejas los necesitan o bien minimizan sus necesidades hasta el punto de hacerlas parecer ridículas. Piden poco, dan menos y huyen de la intimidad, pero no es más que un muro ante el miedo a un abandono que tarde o temprano terminan logrando generado por el mismo temor. No descansan hasta que consiguen ser abandonados para que al lograrlo demostrarse una vez más a sí mismos que no se puede confiar en nadie. Una dura estrategia defensiva.
Tienden a tener relaciones formales y distantes. Suelen ser amables y educados con los demás porque controlan una y otra vez sus sentimientos que les cuesta manifestar. Se les hace insoportable ver llorar o gritar a su pareja, incluso una posible pérdida de papeles de ésta la viven como una humillación. Si encuentran razones para romper lo hacen de la noche a la mañana sin sentir más remordimientos que los justos y necesarios.
Son infieles, pero porque una relación clandestina, o no, les aporta la tranquilizadora sensación de que no dependen tanto de su pareja "oficial". Puede incluso aparecer tras años de una fidelidad absoluta cuando se descubren dependiendo demasiado de su pareja.
Suelen tener estructuras cognitivas rígidas, no siendo muy receptivos a la información o puntos de vista que contradigan los suyos preconcebidos que les cuesta cambiar.
Dan la aparencia de estar muy capacitados para estar solos, pero lo que en realidad se esconde es una falsa autonomía defensiva porque aunque buscan la soledad tampoco disfrutan de ella demostrando una insatisfacción permanente. Como huyen de los compromisos, (no porque no los deseen, sino porque les da pánico ser abandonados) construyen muros emocionales insalvables, volcándose en su trabajo, sus aficiones o incluso algún tipo de adicción. "Algunos de sus muros son: La cólera. Sus reacciones pueden ser tan desproporcionadas para que su pareja se piense dos veces antes de plantearles qué temas, discutirles, contrariarles o preguntar. El silencio. Según qué demandas o preguntas se encierran en el más absoluto mutismo. Falsa madurez. Ante las demandas de la pareja responde con calma y amabilidad dando la sensación que la desequilibrada es su pareja por tener esas ideas tan peregrinas. Distracciones. Se mantiene siempre ocupado en presencia de su pareja. Puede suceder que en la casa tenga constantemente encendida la tele, la música o el ordenador o se le ocurra alguna actividad en la que no incluya a su pareja. (Una vez más el miedo a depender demasiado para que cuando me abandone yo ni lo note). La infidelidad."
A sus padres los recuerdan como personas frías, no siempre disponibles y de los que por una u otras razones percibían su rechazo. Aunque los hay que muestran una tendencia a olvidar o reprimir sensaciones o sentimientos desagradables y tienden a idealizar a aquellas personas (padres, hermanos, amigos o parejas anteriores) hacia las que se sentían o se sienten unidos o vinculados, pudiendo llegar a describirlas como maravillosas sin poder aportar demasiados datos objetivos al respecto. Estos últimos tienden a devaluar a su pareja actual y la acusan con frecuencia de histérica, celosa, entrometida, exagerada hasta que ésta los abandona y entonces sí la idealizan y la convierten en una persona maravillosa.
El ansioso.
De niño no podía despegarse de su madre y si ésta tenía que alejarse de él vivía la ausencia como un drama, no se mostraba amable con su cuidador, era incapaz de hacer nada mientras no volviera y a su regreso se aferraba a ella desesperado, llorando y/o enfadado.
De adulto es un dependiente emocional. Un adicto al amor. De tal manera que en la búsqueda de ese amor une un rosario de relaciones a cual más desastrosa, pero de las que se recupera en el momento en el que encuentra una nueva figura a la que amar con la misma intensidad que a las anteriores. O bien mantiene una durante años frustrante, dolorosa y digna de un culebrón. Presiona a sus parejas y las asusta con sus constantes demandas de todo tipo. Sus emociones se manifiestan al máximo, más pasión, más celos, más y más de todo. Tiene un gran deseo de proximidad y una enorme ansiedad ante el rechazo que busca de igual forma que el evasivo, porque en el fondo le aterra una relación verdadera ya que ante la posibilidad la boicotean para demostrarse que nadie les puede querer como ellos son capaces de querer.
Son desconfiados, tampoco se dejan conocer fácilmente porque temen ser heridos ante la posibilidad del abandono que ellos mismos provocan una y otra vez ante esa carrera frenética de demandas. No ignoran que necesitan/desean/necesitan, una constante atención en mayor grado que el resto de la gente, este conocimiento de sí mismos les angustia. Se enamoran con facilidad, con la misma que olvidan la relación anterior una vez que se han vuelto a enamorar, por lo que creen en el amor romántico que no puede durar para siempre porque sucederá algo que lo hará imposible, generando, con este preconcepto, vínculos o relaciones inseguras.
Se aferran a su pareja, quieren formar parte de ella, que no se aleje demasiado porque en el fondo son esos niños que necesitaban tener cerca a su madre para sentirse seguros. Son personas que quieren mucho, pero también exigen mucho, en mayor proporción de lo que dan por eso no están nunca satisfechas viendo la relación siempre en peligro por lo que son celosas y posesivas.
Rechazan informaciones que pudieran confundirlas, que altere su orden establecido, o les genere cambios en sus esquemas mentales. Así siguen aferradas a antiguas creencias aunque entren en contradicción con su estilo de vida actual.
Toleran cualquier cosa con tal de evitar el abandono, ya que la sola idea les produce una insoportable ansiedad. Del mismo modo se inventan todo tipo de futuros desastres que no les sirven de mucho, sólo de angustia, ya que como aman sin límites aguantan sin límites. Como les resulta difícil ser los que decidan romper ya que no soportan la soledad, no hay ningún valor objetivo a que se anticipen a esos temores y desconfianzas; porque aunque se terminaran cumpliendo no van a hacer nada al respecto, sólo sufrir. Al no soportar la soledad son incapaces de guardar periodos de duelo concatenando relaciones, es decir, no son selectivos.
Recuerdan a sus padres como personas injustas, volubles, neuróticas. Sus recuerdos son confusos, así a veces sus padres eran estupendos , otras insoportables, de tal forma que sus relaciones familiares suelen estar marcadas por el deseo de complacerles y la rabia.
Es el que tiene más posibilidades de relacionarse con un evasivo porque los dos en el fondo temen lo mismo, demasiada intimidad que evitan para ahorrarse la angustia y el sufrimiento de un abandono.
Esta claro que es difícil que se den los tipos puros, (para identificarlos se han llevado sus descripciones incluso a la exageración), sin que se puedan encontrar rasgos de uno u otro tipo en la misma persona, o bien, como ya he dicho que una determinada circunstancia pueda hacer que durante una etapa de tu vida se responda con reacciones propias de cualquiera de los otros dos. Así un ansioso en una relación con un seguro puede irse tranquilizando y que vaya disminuyendo su ansiedad para volverse cada vez más seguro. O un seguro con un evasivo termine por generar ansiedad al ver que a medida que avanza la relación éste no le da el suficiente apoyo, lo rechaza o no logra el grado de intimidad que necesita.
En fin, que si no lo recordamos preguntemos a nuestros padres o cuidadores como fue nuestra reacción el primer día de colegio o guardería, tal vez eso nos aclare muchas dudas a la hora de entendernos a nosotros, nuestros miedos y nuestras relaciones.
Info: Del polémico libro por plagio; "Ya no sufro por amor". Lucía Etxebarría.

13 Noviembre 2006 a las 1:20 pm
Aunque no perfecto, sin duda evasivo.
13 Noviembre 2006 a las 2:26 pm
Vaya clase de psicología!! yo creo que me encuentro bastante reflejado dentro del tipo ansioso, tal vez hace unos años más.
Tendré que hablar con mi madre, a ver qué hice de crío!.
Agur!
13 Noviembre 2006 a las 10:47 pm
Pués yo me veo como una mezcla entre “el seguro” y “el evasivo”.. De cualquier modo me parece sumamente interesante Melytta;)
Feliz semana, un abrazo
14 Noviembre 2006 a las 2:03 am
Yo no sé qué cosa soy, pero estoy seguro de que tú me lo dirás.
De Lucía Etxeberría he leído que, aparte de sus supuestos plagios, llenó su artículoi de la Wikipedia con todo tipo de detalles absurdos e irrelevantes. Hablaba, por ejemplo, de su perro y sustituyó que había nacido en Valencia por un intrigante intento de ocultar que el dato se supiera a ciencia cierta. Sus añadidos fueron después eliminados por su carencia de carácter enciclopédico… Eso la hizo indignarse y exclamar: ¡pues vaya una enciclopedia libre! Y es que una de las normas básicas en la Wikipedia es nunca escribir sobre uno mismo. Pero claro, ¿quién se resiste a ese desafiante botón EDIT?
14 Noviembre 2006 a las 6:46 am
Sky,hola.
En estos tiempos, con los factores de vida, posmodernidad y soledad de urbes, cada individuo está siendo formado ya no sólo por lo que vivió en el hogar, aunque esta vivencia siga siendo muy significativa. Lo que entiendo es que si es verdad que hay gente pensante que se porta emocionalmente, como chiquilines engreídos, ahora las relaciones amicales han sido alteradas. El entorno va formando, el contacto con otras visiones personales, los imaginarios colectivos se transforman influtendo sobre los individuos.
Los psicoanalistas saben cuán complejo se torna todo, donde las fronteras se difuminan.
Aunque, ¿sabes? Yo también creo en que la familia es importante como experiencia medular.
Abraxos Sky y hasta pronto.
14 Noviembre 2006 a las 2:25 pm
Las categorías, las etiquetas están bien, nos sirven para parcelar lo que nos rodea…pero…
Las categorías me recuerdan a las preguntas de los filósofos; hacen preguntas que generan algunas respuestas que, a su vez generan más y más preguntas así hacía el infinito…
La familia y los periódos críticos: fundamentales…
Me ha gustado leerte…
saludos desde el sur de Granada
14 Noviembre 2006 a las 4:35 pm
Como en todas las clases de perfiles psicológicos me veo en parte retratado por cada uno de ellos, o sea que no sabría muy bien que asignarme.
Eso sí, siempre recuerdo la historia que contaba mi madre respecto al primer día de colegio (son estas pequeñas historias familiares que se cuentan cientos de veces), y es que con tres años, el cura responsable de media pensión no veía claro que me quedase a comer por ser demasiado pequeño. Tras mucho insistir accedió a probar el primer día.
Al ir a recogerme, lo opinión del mencionado cura era totalmente distinta: Señora, déjelo todos los días. No sólo ha terminado el primero sino que por imitación todos los mayores de la mesa han hecho lo mismo.
Es decir, del perfil psicológico de los glotones.
¿o tal vez supervivientes?
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PS. Gracias por tus comentarios a mi relato. Que sepas que fue un comentario tuyo a la historia que hice en Julio “…hasta el final de la partida no se sabe quién será el auténtico triunfador,…” lo que me dió la idea de hacer una continuación. De ello te hago culpable.
Besos
14 Noviembre 2006 a las 5:19 pm
Me ha gustado mucho leer este artículo, creo que es cierto que la infancia, y nuestra relación con los padres, nos marca muchísimo, sin duda es lo que más nos marca. Son los cimientos de la casa, y son delicados, facilmente moldeables, como la arcilla….Luego, la arcilla se seca y ya es más didícil cambiarle la forma, aunque creo que siempre es posible cambiar, eso sí, trabajándonoslo mucho.
Gracias por estar ahí, Meli, me gusta mucho que estés. Besos.
14 Noviembre 2006 a las 7:34 pm
Esta vez leerte ha sido muy aleccionador. Normalmente lo es pero esta vez ha superado todos los límites esperados.
He visto retratados a mis dos hijos, el seguro y la evasiva. Tan retratados que, luego, cuando cuentas que es difícil se den tipos puros, he sonreído.
Pero… vaya manera de retratar a las personas, vaya manera de ficharlas. Pienso que es necesaria mucha frialdad para poder llegar a eso.
14 Noviembre 2006 a las 7:35 pm
deberemos reconocer que ha habido un error de envío bien extraño.
Un abrazo
14 Noviembre 2006 a las 9:54 pm
Toda la Razon … saludos
14 Noviembre 2006 a las 11:54 pm
Mi comentario era mucho más extenso y tu blog no lo aceptaba. Lo he editado tres veces y de golpe han salido las tres seguidas, cada una como un comentario distinto. Al final veo que solo ha quedado la mitad de lo escrito por mí.
De ahí mi sorpresa.
14 Noviembre 2006 a las 11:59 pm
Y la continuación era en relación a la imposibilidad de verme retratado en alguno de ellos, ni siquiera mezclándolos todos.
Eso debe ser a causa de la imposibilidad de ver lo propio, de la falta de perspectiva, supongo.
Tanta exactitud me sobrepone. Creo que también debemos ser producto de la educación recibida, de condicionantes como el dolor o placer, de la genética, de… inumerables situaciones que superan con mucho lo predeterminado.
Un abrazo.
15 Noviembre 2006 a las 6:40 am
Un punto, Sky, por el que vuelvo: que los psicoanalistas piensen esto o lo otro, no es lo determinante para darle credibilidad a una afirmación, sólo usé ese referente.
Por otra parte pensando en terapias para los categorizados como “ansiosos”. allí están los psicodramas…
como ves, tiendo a irme por las ramas para volver al tema. En fin.
Otro día hablasmos sobre psicodramas, porque sino derivaré ideas y haré un comment extralarge.
Abraxo.
15 Noviembre 2006 a las 6:25 pm
Tendrían qeu venir los niños con un libro de instrucciones
o por lo menos los padres hacer unas clases preparatorias nunca se sabe cual opción es la mejor para un hijo sin equivocarse.
Besitos muchas veces me pregunto si lo estaré haciendo bien o no.
15 Noviembre 2006 a las 7:41 pm
No me gusta etiquetar a la gente, “si de pequeño eras así de mayor serás asá”…
Nacemos con un carácter y unas predisposiciones pero somos seres en constante evolución, maleables, y la vida y las experiencias nos cambian a veces del todo. Hay que estudiar toda la vida de una persona e incluso así no llegar a entenderla del todo.
Un beso.
15 Noviembre 2006 a las 9:46 pm
Yo enseguida me ví representada en uno de los tipos, jajaja, me callare en cual. Creo q ciertamente se da esta tipologia, sino exacta como bien apunta Etxevarria en el libro, si ciertas mezclas. Yo he leido mucho de Lucia y no creo que sea un plagio, aunque es posible que haya tomado prestado partes de un texto de otro autor y no cite la fuente. Cosa que hacen muchos autores y nadie les pilla. Sea como sea merece la pena leer el libro. Me encanta venir a tu casa y aprender cosas. Besos
5 Diciembre 2006 a las 7:19 am
hmmm no cuadro con ningun perfil de aquellos. esta teoría, si se le puede llamar asi, no es de aquellas que dicen, “en el mundo hay dos tipos de personas…” sino de las que dicen “hay tres”… pero hay más… jejeje. en fin, la psicología es algo de lo que bien es prudente desconfiar… en tiempos antiguos del egipto, el color rojo, y el color azul, y demas colores tenian cierto significado… y esto segun nuestra mirada, es cosa cultural… ahora, la psicologia nos dice que el amarillo invoca hambre, el rojo, pasion o violencia, y no se cuantas cosas mas, y esto es “objetivo y racional”— me lleva la… jajaja
13 Enero 2007 a las 6:19 pm
Hola, hace tiempo que no pasaba por aquí.
¿Qué tal estas? Muy feliz 2007 Abrazo grandote para ti y tus duedecillos
Leyendolo, yo estaría a caballo entre el evasivo y el ansioso
Un beso
23 Enero 2007 a las 6:04 pm
Como dijo buda: el mundo está lleno de sufrimiento; y la raíz es el apego, la supresión del sufrimiento es la eliminación del apego.
No hay ni un sólo momento en el que no tengamos cuanto se necesita para….Ser Feliz.
23 Enero 2007 a las 6:18 pm
El apego es un estado emocional que tiene dos puntas, una pssitiva y otra negativa. La positiva es el estado de placer y la emoción que se siente cuando se logra aquello a lo que se está apegado. La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompaña,lo que nos hace vulnerable al desorden emocional, y amenaza constantemente con hacer añicos nuestra paz.