Entre ser y estar .::. Tener.
Entre ser y estar hay un abismo.
Tener.
Porque una cosa es estar solo y otra muy distinta sentirte. Ser un imbécil o sentirte imbécil, no es lo mismo. La trampa, caer en, la encrucijada, entrar en, el laberinto, sus íntimos y recónditos lugares que somos nosotros mismos.
Lo que tengo.
El trampantojo que nos brinda la vida, nuestra personal e intransferible forma de vivirla. Tú puedes ser un invitado o un turista lo que quieras… o puedes decidir quedarte para un rato o para siempre. Al final nada tiene demasiada importancia sólo lo que queramos que dure o que perdure.
Lo que tenemos.
Lo que es inútil no sirve para nada, un sobrepeso en nuestra mochila, esa que aprendí hace tiempo ha de ser proporcional en kilos soportados y en medida a la envergadura de nuestro cuerpo, [la mía, la que a mí se adecua, es muy pequeña, así que he de ser muy selectiva con mi equipaje, por eso aprendí a serlo]. El dolor es un aviso, un detente a tiempo que tiene que durar sólo lo justo y necesario para, sin que cunda el pánico, buscar la fórmula, la salida para dejar de sentirlo. De nada sirve perpetuarlo por más que nos prometan un cielo merecido a golpe de martirios. Es mentira. Un duelo eterno es una impostura, nadie en su sano juicio te pediría que sufrieras por él, cuanto menos nada. Pero mucho menos nadie que te quiera te pediría esa fidelidad eterna consumada en agotar el jugo salubre de la vida. Amantes impostores.
Trampantojos. Se puede dibujar una ventana, una puerta, una salida, un eden, un bello atardecer sobre un muro y al rascar la superficie no encontrar más que la gélida piedra. Se puede construir sobre mentiras destruyendo.
Se puede ¿por qué no?
Es así de sencillo.
Pero yo no lo creo porque lo que es inútil no sirve para nada. Sé que en mi mochila va quedando lo que verdaderamente tengo. Nadie que me quiera me pedirá a cambio mi dolor. Nadie que me quiera se apropiará de mis desgracias.
Esa es la garantía.
También la mía.
Lo que yo ofrezco sin perspectivas falsas.

8 Febrero 2007 a las 1:08 am
O mucho me equivoco o por aquí se siente la unión entre las palabras “amor” y “verdad”…
8 Febrero 2007 a las 6:41 pm
“Entre ser y estar hay un abismo”
Es curioso, pero être, to be son verbos fundamentales en idiomas que han sido incapaces de distinguirlo. Siempre que les intento explicar las diferencias me sorprendo de que no sepan verlas, y es que seguramente el pensamiento se construya con ladrillos de palabra.
Los grandes viajeros llevan mochilas pequeñas, que te obligan a elegir. Al fin y al cabo la vida es como un viaje ¿no?.
Un abrazo
8 Febrero 2007 a las 10:59 pm
Nada como los ojos bien abiertos, especialmente si se ama.
9 Febrero 2007 a las 11:53 am
Generalmente me siento bien, a veces me siento mal. Estoy bien y soy feliz. No está malo de seguir sintiendo un dolor. No todos los dolores están para dejar de sentirlos. Algunos son útiles. Todo es sencillo. A veces cuesta verlo.
Besos
9 Febrero 2007 a las 4:04 pm
Me he sentido reflejada en tus palabras.
Sentirse sola no estándolo.
Mi querida amiga, el equipaje aunque sea pequeño que sea el imprescindible. Lo demás sobra.
El amor coje en una mirada, y compartir sentimientos en unas manos extendidas.
Un beso Melyta, y un abrazo.
9 Febrero 2007 a las 7:47 pm
Ays, yo no sé comentar en corto ciertas cosas, y por eso al final me paso a largo… y entonces no me da tiempo. Dentro de una semana, tal vez. Si quieres algo de Alemania, niña, te lo traigo. Mmm. Prometo, prometo comentar, porque me apetece… Un beso, mientras tanto.
9 Febrero 2007 a las 7:49 pm
Ah, y tiene mucha razón Tale, a menudo lo he pensado, y otros conmigo, la pobreza que supone para tantos idiomas no saber distinguir entre el ser y el estar, entre la naturaleza y la condición, entre lo intrínseco y la circunstancia…
9 Febrero 2007 a las 8:16 pm
En ciertas ocasiones me he sentido solo y he estado solo. Ahí empieza el peligro. Ahora, en cambio, disfruto de mi soledad. Esa es la diferencia.
Un beso.
10 Febrero 2007 a las 1:06 am
diablos, los trampantojos en la vida y las maletas guardan una relacion sobrecogedora. sera por ello, que dejando de lado cualquier metafora, ante un trampantojo, se me antoja el arguemnto de la demoledora de paredes. saludos, me he perdido de mucho… algun dia pagare mi cuenta de internet.
10 Febrero 2007 a las 3:42 am
Cada poco tengo que limpiar mi mochila. No sabes la cantidad de cosas inútiles que puedo llegar a acumular.
Tu escrito me ha venido bien para hacer limpieza
10 Febrero 2007 a las 10:47 am
un bello atardecer sobre un muro y al rascar la superficie no encontrar más que la gélida piedra… El muro nos enfría con su sombra, nos apabulla… Es excelente esta idea, me pareció fuerte, real y un concepto para la vida misma, un ruta.
Esta es una de los mejores trabajos que publicaste, liberador, como con ganas de decir esto y punto. Ya lo dije y me liberé. Soy así…
Lo leo otra vez y reflexiono en silencio, bendito el que comparta tu mochila.
Un abrazo así como soy.
MentesSueltas
10 Febrero 2007 a las 2:19 pm
cuánto echo de menos tus escritos…
un abrazo fuerte
10 Febrero 2007 a las 4:18 pm
Soy un poco lo que soy, y otro poco lo que persigo.
Un beso, Melytta.
12 Febrero 2007 a las 9:15 pm
Hace pocos años me dijeron que mi espalda no soportaba pesos, y tuve que aligerar mi mochila. En mi primera pasada, nada sobraba, es más me parecía que habia poco. Rasqué…decidí ser mi protagonista.
Ahora cultivo besos y rosas.
12 Febrero 2007 a las 10:58 pm
Pues gracias por SER y por ESTAR Melitta;)
Cariños..
12 Febrero 2007 a las 11:01 pm
(Por ser como eres y por estar siempre aquí)
Besos!
12 Febrero 2007 a las 11:19 pm
Nadie que te quiera te pedirá o se aprovechará de eso, pero a veces es difícil distinguir y fácil el engaño, no?
. Un beso y un “muchas gracias” por estos post que siempre hacen que me rompa la cabeza, lo que se agradece mucho
.
Es un muy, muy bonito escrito. La verdad es que esas diferencias y matices son algo más que sutiles, son importantísimos. Ojalá tuviera una visión tan clara, en mi equipaje creo que alguna cosa sobra pero siempre me pena tirarla, o quizás si me da pena tirarla es que no sobra. Bueno, he ahí mi esencia, parte del caos de mi persona
13 Febrero 2007 a las 12:14 am
Que tu mochila sea siempre ligera, que se adecue a la forma de tu espalda, que lleve sólo lo que necesitas, sólo lo que necesitas y lo que tú quieras llevar.
Muchos besos, Meli, aunque no nos veamos nunca, aquí siguen nuestras letras…¿no?
13 Febrero 2007 a las 2:25 am
Ah con los verbos copulativos! los lingüístas dicen que a los extranjeros les cuesta mucho trabajo entenderlos en nuestra lengua, pero yo creo que nos causan dolores de cabeza a todos a lo largo de la vida…
Beso!
13 Febrero 2007 a las 1:45 pm
De jovencita me cargué de fardos y mochilas que creí necesitar a lo largo de mi vida. Con el tiempo, los pesos inutiles hundierón parte de esa vida para la que me cargué. Hoy, voy ligera de equipaje y se distinguer entre ser, estar y tener. Muy buena entrada, Gracias
16 Febrero 2007 a las 12:43 pm
Ser, estar, tener, dejar, soltar… son palabras, solo eso, palabras…
Lo inútil a veces es útil o al menos necesario, el arte es algo inútil y sin embargo es necesario.
Las mochilas nunca deben ir muy cargadas porque en supervivencia lo justo te salva y lo supérfluo te enlentece y la vida es básicamente supervivencia…
Un beso vecina,
fegor
17 Febrero 2007 a las 11:50 pm
Dicen que el primer trampantojo arquitectónico está en el Partenón de Atenas. Ya ves.
Una parte de la felicidad disfrutada consiste en compartir algo de la desgracia ajena. Incluso cuando damos algo nuestro, o sufrimos solidariamente el dolor del amigo, somos egoístas interesados.
La mochila debe ser ligera, sí, pero hay cosas que nada se necesitan para la caminata de la vida, y que, por mucho que nos pesen, cuesta abandonarlas. Entonces… ¿son de veras innecesarias? Y, de serlo, ¿Por qué nos aferramos tanto a ellas?
Un tema algo complejo que nadie verá nunca de la misma forma.
Un abrazo.