Lunes, 12 Marzo 2007

Cumpliendo propósitos, el lenguaje sutil de las lágrimas

Lo intento, busco alternativas, me seduce, no puedo evitarlo, observar a las personas solucionar o resolver la forma para conseguir llegar a un objetivo. No hace mucho, al descubrirme demasiado apasionada o visceral, decidí cerrar la fuente de las lágrimas, respirar hondo y esperar. Algo así como el control auto impuesto más que por ti  por el deseo explícito de no verte llorar. Me hace parecer más fuerte, más sensata, lo que no quiere decir menos ¿vulnerable? ¿Eres vulnerable cuando dejas correr tus lágrimas? ¿Bajas la guardia o tus defensas? o tal vez creas un muro de agua infranqueable…

Recuerdo, ah, qué bonito perderse en la selección de tus recuerdos, aquella vez que lloraba delante de Elsa, mi hija, hace muchos años y ella, tan pequeña, me preguntó por qué se derretían mis ojos; o aquella otra que en la que era ella a la que se le derretían y me pidió, antes de contestar a mis preguntas, "deja que me seque mis penas"; o esa en la que se hizo aquel corte tan profundo en el brazo, del que le ha quedado una atractiva cicatriz de más de ocho centímetros, que no hace mucho me confesó que, a fuerza de vérsela, se ha acostumbrado a ella y ya no le preocupa su aspecto hasta el punto de que alguien no la quiera. Aquel día con el brazo herido, inmovilizado esperando al cirujano y con el otro sujeto al suero para que no se deshidratara, ni perdiera más sangre me pedía que no la dejara sola. "Tengo miedo, pero tú no llores, tú no llores y sécame las lagrimas que yo no puedo, no te vayas, tengo miedo, pero tú no llores"

¿Nos hace poderosos el sutil lenguaje de una lágrima ante la impotencia del que nos observa al no poder evitárnoslas? ¿Hace poderosos a los que nos piden que no lo hagamos y lo consiguen? ¿Otorga un grado, acaso, en nuestro mundo de los sentimientos a aquellos por los que lloramos, significa, pues, que todo cuanto hacen, o dicen, nos importa hasta el punto de derretirnos en ese sutil lenguaje?

¿Es sutil?

Hoy, hubiera querido derretirme ante tantas evidencias, al subir y ver las zapatillas frente al armario, aun tibias; ante la verdad más que reconocida de esa vida tan cómoda. No me importa no ser una prioridad, es más, creo que, bueno , lo sé, sé que no serlo casi me hace más libre dentro de la libertad de errar. Admiro la sensatez, no podría soportar sobre mis hombros, entiéndase conciencia, el peso de una locura que con el tiempo se convierta en sacrificio. Sí admito los sacrificios que son en su fondo una maravillosa locura.

Mañana será un lunes vulgar sin posibilidad de citas en el centro de mi maravillosa ciudad, sin posibilidad de callejear entre la cotidianidad de la gente que sale del trabajo, los comercios, sus luces, tomar una cerveza antes de llegar a casa y preparar la cena. No habrá llamadas para salir corriendo a un encuentro frente a correos. No existen los miércoles, ni los jueves de la mano… no hay lugar para tantas cosas que el resto de los que me rodean tienen, tan fácil, cada día. Esas pequeñas cosas por las que yo hoy, al no tenerlas, me derretiría de no  haberme hecho el propósito de no hacerlo, por las que yo, de tenerlas, daría saltos de alegría, esas pequeñas cosas que ni en mis sueños me permito tenerlas al saberlas, aceptarlas, tan lejanas.

No sé si el tiempo me recompensará por tanto amor intentando dividirme por los que quiero, sólo lo sé que lo hago lo mejor que sé y hoy puedo. Que estoy bien sintiendo algo muy cercano a la paz al no plantearme nada más alla de lo sensatamente aceptable.  

Nota: sigo pidiendo disculpas por mis prolongadas ausencias y agradeciendo cada día más que las vuestras no lo sean. 

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15 respuestas a “Cumpliendo propósitos, el lenguaje sutil de las lágrimas”

  1. Jone Miren dice:

    Yo cuando veo llorar a alguien me entra mucha angustia y ante la ausencia de palabras de alivio pues en esos momentos todas huyen o se van de paseo, me pongo a llorar yo también, salen, brotan, a borbotones, no las puedo controlar y mis lagrimas se mezclan con las de quien necesita consuelo y entre el sabor de las diferentes lágrimas el alivio se acerca, eso si, sin prisas, las lágrimas no se pueden contener, pero el alivio se hace de rogar. Tiempo al tiempo, no hay otra salida, serenidad y tiempo.
    Un fuerte abrazo
    Nerim

  2. dolo dice:

    Tus palabras son cada vez más plenas, como si irradiaran sentimientos e ideas las letras mismas. Es imposible que no me lleguen tus ondas, aunque te leyera, que no es así, entre lineas, porque tus letras en sí misma tienen fuerza.
    Te comprendo, y te entiendo tan bien, aún viviendo otras circunstancias, entiendo tan bien la sensación de paz que te/me/nos da el tratar de hacer las cosas lo mejor posible…Y, tal vez, lo mejor posible sea lo mejor porque lo mejor absoluto no existe, y puede que si la realidad fuera de otra forma,que ahora parece mejor, sería peor.No sé si me explico, me estoy enrollando demasiado, pero es que me tocas no sé qué fibra sensible que me hace hablar.
    Besos llenos de empatía, Meli.
    (Ah, y no me cabe duda, las lágrimas sirven, son una coraza acuosa contra el mal…)

  3. Fernando González dice:

    A mi de pequeño me enseñaron a no llorar, soy hombre y por tanto no puedo llorar… ¡¡una leche!!, hay que hacerlo, no se es menos cuando no tienes más remedio y hay lágrimas que tranquilizan, no sé si serán un escudo o si te hacen vulnerable hacia los demás pero si se que ayudan a recapacitar y sobre todo a ver después las cosas de otra forma.

    Yo lo he hecho, he llorado, no he tenido más remedio, de pena, de profunda pena, pero también he llorado de alegría, de profunda alegría…

    Un beso.

  4. Tale dice:

    No se si las lágrimas nos harán más fuertes, pero seguro que nos hacen tan humanos!

    Yo quise saber pro qué a mi género, la mitad de todos nosotros, nos quisieron secar las lágrimas ya desde niños. por qué no debiéramos llorar?

    Muchos ánimos y tantos más besos.

    No hay nada que disculpar, ausencias y palabras se turnan y vienen cuando deben. No hay más.

  5. Juan Cosaco dice:

    Menuda cátedra sobre lágrimas! reconforta saber que hay tanta historia sentida detrás de ellas, o delante. Sin lágrimas no hay vida, tendremos que llorar, entonces; qué bueno, qué bien sienta este tu pequeño tratado sobre la normalización del llanto. Poco normal, fuera de lo normal.
    Eskerrik asko!

  6. &hor; dice:

    Casi nadie sabe que algunos días son de oro.

  7. Mela dice:

    Me llamó la atención tu blog por tu nombre, que es tan parecido al mío, y lo visito de vez en cuando. Me gusta.

    Hoy sólo mandarte un beso solidario que acompañe tu sensatez, porque creo que los sensatos son los que más los necesitamos.

  8. sibila dice:

    sin sutilezas, a veces temo acostumbrarme a la renuncia.

  9. lademarbella dice:

    Cuando mis hijos eran pequeños le pedia que no lloraran por llorar. Que hábía cosas que se podian arreglar sin llegar al llanto. No soporto las lagrimas, ni las mias ni las ajenas. Cuando veo llorar, daría lo que fuera por secar las lagrimas y salvarme de contemplarlo. Debe ser un trauma infantil ó algo así. El llanto me enferma.

    Creo que tu lo haces muy bien, eres consciente de tus limitaciones y tu fuerza y parece que obras en consecuencia. Me gusta leerte. Besos

  10. pau dice:

    Utilizamos las lágrimas para defendernos de nosotros mismos, para acallar nuestras penas y, sobre todo, nuestros miedos.
    Suerte tienen los que saben como llorar si es algo que para hacerlo es necesario saber hacerlo.
    Te sientes bien al hacerlo porque eres feliz, es tu deseo y puedes.
    Un abrazo.

  11. dragonfly dice:

    Me encanta como escribes, como dibujas sentimientos con palabras, este post me parece tan dulce, pero a la vez amargo, como las lágrimas

    Un abrazo

  12. dragonfly dice:

    Y que seas feliz…
    muchos mimos desde aqui

  13. MDM dice:

    Hola Melitta:
    Hace una eternidad que no venía a visitarte y al llegar precisamente hoy, me encuentro con estas palabras que dan forma a tu reflexión y sentimientos, reflexión que tantas veces me he hecho a mi misma.
    Mirando hacia atrás y respirando en presente, puedo decir que muchas veces he llorado cuando no quería hacerlo y sin embargo ahora no puedo llorar cuando preciso que las lágrimas arrastren cosas que anidan dentro de mi y que quisiera sacar.
    La vida regala momentos de equilibrio escasos, aprovecha esa sensación de paz de ahora sientes, exprimela antes de que decida migrar.
    Te dejo mis saludos.

    Antes: “Con el paso cambiao”
    :-)

  14. Ardi dice:

    Secar las penas… qué hija tienes.
    Me gustaría escurrir las tuyas.
    Si las tienes.
    Cuando las tengas.
    Enjugarlas.
    Y verte derrochar las alegrías.

  15. Ardi dice:

    U hormiguear las venas :-p

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