Repíteme otra vez cómo reconocerlos.
Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso
que no me canso nunca de escucharlo.
Repíteme otra vez que la pareja
del cuento fue feliz hasta la muerte,
que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
de que a pesar del tiempo y los problemas
se seguían besando cada noche.
Cuéntamelo mil veces, por favor:
es la historia más bella que conozco.
Dijo Amalia Bautista, en una conferencia que impartió hace unos días en Granada, que hay preguntas que no tienen respuesta. Voy un poco más lejos, pienso, que existen preguntas que son en sí mismas la respuesta.
Cómo reconocer los depredadores del amor, todo aquello que lo va debilitando y consumiendo hasta dejarlo convertido en un agujero negro que absorbe, atrapa cuanto se encuentra inmerso en su horizonte de sucesos. Cómo reunir la fuerza necesaria para tener una velocidad de escape superior a la de la luz y no quedar para siempre enganchada en las tinieblas. Como, una vez dentro, es imposible congregar ni transmitir la información necesaria para escapar, y sólo queda aceptar su existencia. Como al principio, en sus comienzos de la muerte, no percibimos nada, sólo que una vez traspasada esta frontera es imposible el retorno porque ya no pueden existir más sucesos, más que seguir cayendo, cayendo y cayendo… dentro del mismo.
Hay sólo una forma de ser fiel y tantas de no serlo, sólo conozco una forma de no engañar y diversas, múltiples de hacerlo. Hay tantas noches que se quedan suspendidas sin un beso.
He conocido muchas muertes, he vivido el tiempo suficiente para saber de ellas; por eso puedo decir que la muerte del amor es de las más tristes que conozco.

19 Marzo 2007 a las 10:07 pm
Me ha gustado mucho el poema de Amalia Bautista, y mucho también tus comentarios, tus preguntas. Son preguntas sin respuesta, tal vez la respuesta sea que todo lo que nace muere, todo, todo, y nos resistimos a aceptarlo. Y, si todo lo que nace, muere, también el amor. Ley natural.
Me alegra mucho que estés ahí, Meli.
19 Marzo 2007 a las 10:27 pm
Pero tú sabes cómo evitar esa muerte; cada año somos más cautos, más sensibles, más atentos… o así lo intentamos, verdad?
Ahora que has vivido tantas muertes, sé que protegerás a tu amor, con tu vida.
Salud!
20 Marzo 2007 a las 1:18 am
Hay preguntas que, más que no poder, no deben tener respuesta.
20 Marzo 2007 a las 11:50 am
Precioso el poema de Amalia Bautista.Y opino como Juan Cosaco,sé que harás todo lo que esté en tu mano para que no conozcas la muerte del amor.
Un post muy emotivo y repleto de belleza.
Un abrazo
Nerim
20 Marzo 2007 a las 1:37 pm
La muerte es mala siempre, la del amor además es muy triste, tanto para uno como para otro, para ambos y para los demás… pero como en todo hay que reponerse siempre y pensar que hay muchas muertes pero también muchos nacimientos y mucha vida… Mira en positivo y alégrate de no morir de amor sino vivir de y con pasión.
Un beso.
20 Marzo 2007 a las 3:16 pm
Pero hay pocas cosas tan bellas como verlo renacer
o nacer de otro modo. Lo cierto es que de preguntas retóricas está lleno el mundo.
.
La emotividad y la primavera parecen fluir ya por tus venas
20 Marzo 2007 a las 7:57 pm
bello poema, ya clásico, de la española Amalia bautista. Y también lo es tu reflexión sobre el amor que, como tantas cosas, no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Saludos…
20 Marzo 2007 a las 7:58 pm
bello poema, ya clásico, de la española Amalia Bautista. Y también lo es tu reflexión sobre el amor que, como tantas cosas, no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Saludos…
20 Marzo 2007 a las 9:17 pm
La más triste, sí, pero es una de las pocas a las que se sobrevive. Y lo harás.
21 Marzo 2007 a las 12:52 am
Melytta,
Encuentro muy interesante la reflexión de un paralelismo entre la física relativista de los agujeros negros y la muerte del amor.
Sabemos lo que ocurre del horizonte de sucesos hacia fuera. Dentro del mismo es imposible saber qué ocurre y por tanto no ocurre nada. O tal vez lo que ocurra sea con otras leyes.
Y sin embargo, ahora sabemos que de todo lo caido, algo se irradia.
¿aún para el amor?
Un beso
21 Marzo 2007 a las 11:26 am
El amor, es lo único que nos permite hacer lo que, seguramente, desearíamos hacer con la vida muchas veces, morir para renacer.
Y sin embargo, desearíamos no tener que renacer al amor nunca…
Beso, Melytta.
21 Marzo 2007 a las 2:37 pm
Estoy de acuerdo contigo, es mas creo al igual que tú, que la muerte del amor es la más dolorosa ó al menos la que mas heridas deja. Bello poema para recordar. Besos
31 Marzo 2007 a las 11:08 pm
Precioso post…
Me siento absolutamente identificada tanto en la muerte como en el renacimiento; quizás eso, es lo que logra que crezcamos más y más.
Quien nunca supo morir de amor, nunca podrá valorar lo que significa renacer con uno nuevo, como cada primavera tras el invierno.
Encantada de haber llegado hasta aquí.
Un abrazo de sueños y cuentos reales.
;)
12 Julio 2007 a las 6:34 pm
Fantastica representaciòn del corazòn que necesite, le urge , creer que nada muriò del todo, que vuelve a renacer de la cenizas un amor que por amarlo, merece ser y estar en ese corazòn. Nada se construye sobre felicidad solamente, quien ama tambien saborea el dolor, la amargura, la angustia, la ingratitud….pero quisiera aplaudir este hermoso poema que quiere cerrar los ojos a un dolor y darle motivo para que renazca la esperanza y seguramente volver a empezar. En el amor, constantemente estamos empezando, constantemente estamos levantandonos y la grandeza de amar es ssaber perdonar, la valentìa de amar es seguir contra todas las adversidades y el verdadero motivo para amar es …necesitar a quien amas. Lianamaria