En esta hora española. La cuchara.
Esto es lo que hace que la blogosfera sea un espacio único, diferente, la forma, entre otras cosas, de relacionarnos los que transitamos por ella, me explico, alguien lanza una pregunta y se obtiene la respuesta. A veces es un "desconocido" otras un "conocido". En este caso en el hormiguero, Juan Cosaco ha lanzado su pregunta y yo voy a intentar responderla.
No, sin antes recordar un chiste que corría por la facultad de derecho cuando nos enfrentábamos sin ningún conocimiento al Régimen Constitucional Español y entrábamos de lleno en la Constitución Española y su Título II de la Corona. "¿En qué se parece el Rey a una cuchara? En que ni pincha, ni corta". Qué atrevida es la ignorancia….
"¿Alguien podría decirme cuál ha sido ese papel tan importante que ha jugado Juan Carlos en la transición?"
Tras el referéndum de diciembre de 1978 el régimen constitucional que España adopta no es ni más ni menos que el resultado de un laborioso proceso de transición de tres años. Proceso que enlaza una dictadura de casi cuarenta años con una incipiente democracia de tipo occidental. Pero lo significativo y peculiar de tal proceso definido como una "experiencia única en el mundo" destaca aún más si nos paramos a pensar que su iniciativa se debió a un Rey en un mundo de Repúblicas, y a un presidente del Gobierno precedentemente secretario general de un partido único de origen fascista.
Se puede pensar a simple vista que el proceso de transición comienza el día 20 de noviembre de 1975 con la muerte del general Franco, sin embargo ésta comienza años antes.
A partir de la promulgación de la Ley Órganica del Estado de enero de 1967, la última de las Leyes Fundamentales del franquismo, surge el problema de la sucesión del general Franco y del continuismo del sistema autoritario fundado por este. Y ante las presiones de la clase dirigente del propio sistema franquista el general Franco tomará dos decisiones importantes para "dejar todo atado y bien atado". Ambas decisiones son de vital importancia para entender el desarrollo de una evolución que desembocará en la aprobación de la Constitución de 1978.
- La primera fue nombrar el día 22 de Julio de 1969 a Juan Carlos de Borbón su sucesor que, cuando se cumplieran las llamadas "previsiones sucesorias", establecidas en la Ley de sucesión de 1947 y ratificadas posteriormente por la Transitoria 1ª de la Ley Orgánica del Estado, se convertiría en Rey.
- La segunda con la designación del almirante Carrero Blanco en junio de 1973 como presidente del Gobierno, cargo que hasta entonces había detentado el propio general Franco. " Tales medidas venían a consagrar de iure, algo que existía de facto, y se orientaba a asegurar, a través del más puro depositario de las esencias del franquismo, el continuismo del sistema".
Vamos entrando en materia, porque esto si se hubiera dejado tal y como se pretendía no era más que asegurar la supervivencia del régimen una vez desaparecido su fundador.
En diciembre de 1973 sucede y con ello el principio del fin del continuismo; el asesinato del almirante Carrero Blanco, desaparecía una pieza básica (no la figura de Juan Carlos) sin que fuese posible, como los hechos posteriores fueron demostrando, un sustituto idóneo.
A todo esto hay que sumar que el cambio radical que se estaba operando en la sociedad española hacía que el esquema pretendido por el general Franco resultase mucho más que ineficaz. "Las instituciones del franquismo respondían a unos peculiares condicionamientos: se basaban en un régimen de vencedores que se impuso a unos vencidos tras la guerra civil; descansaban en una estructura social tradicional de base fundamentalmente agraria; contaban con el apoyo incondiconal de otras instituciones clave como la Iglesia y, por último, se hallaban ubicadas en el contexto de un sistema económico de signo autárquico sin vinculación con el mundo internacional".
Hay cambios profundos en el sistema económico que harían largo, denso y aburrido este artículo pero que resumiendo (se duplica la renta percápita, crecimiento de la producción industrial que convierte a España en la décima potencia industrial del mundo, la incorporación de la mujer en la llamada "población activa", aumento de la alfabetización y su consecuente reducción de analfabetismo, crecimiento del consumo…) se reflejan en el cambio de las costumbres e ideas de los españoles (secularización de la sociedad, cambia la moral sexual tradicional, mayor concienciación política, resurgimiento de las reivindicaciones nacionalistas y sobre todo las nuevas generaciones que no conocieron la guerra civil y exigen modos de vida occidental que no conjugan con el arteriosclerótico régimen franquista). Un régimen que se encontraba obsoleto, caduco, desfasado y desbordado por los propios problemas sociales que había engendrado su propia política económica. Sin olvidar la presión de la política exterior puesto que España no podría integrarse en las organizaciones comunitarias sin aceptar el cambio democrático de sus instuticiones. Decisiva también la transformación radical que tras el Concilio Vaticano II sucede en la Iglesia Católica y que rompe con años de mútua "complicidad". Y por último para que se quedara aislado y solo la conversión de Grecia y Portugal en democracias de tipo occidental, quedando el régimen español como único país de Europa occidental con un régimen de estructuras autoritarias.
A groso modo este es el panoroma en que comienza la transición por eso no es del todo cierto ponerle una fecha y sí hablar de un proceso que dura años.
El 20 de Noviembre de 1975 muere el general Franco, pero todavía queda acabar con la rabia, de acuerdo con las previsiones sucesorias de las Leyes Fundamentales, se restaura la Monarquía en España. Ante la calma general del país (y ante el escéptico estupor del resto de los países) se nombra el primer Gobierno de la Monarquía, presidido por Carlos Arias Navarro y en el que entraron personalidades revestidas de una aureola reformista como Fraga Iribarne, Areilza y Garriguez Díaz- Cañabate, pero la continuación de este tipo de estrategia vuelve a fracasar. Porque el término de este peligroso periodo continuista llega paradójicamente impuesto por Juan Carlos, el Rey, pieza angular del sistema ideado por Franco para sustituirle, en julio de 1976. Juan Carlos sustituye a Arias Navarro por Adolfo Suarez. La sociedad española exigía un cambio radical en la política y en las instituciones del Gobierno y la alternativa era la ruptura democrática promovida por la oposición o la ruptura controlada desde el Gobierno y patrocinada por la Corona. El Rey decide optar, a través de su nuevo presidente del Gobierno (nombramiento poco entendido en su momento) por la ruptura controlada o encubierta.
Parece fácil ¿verdad? sobre todo con los antecedentes de nuestra propia historia interna y que a toda costa se quisieron evitar.
A partir de ese momento, las etapas de la transición fueron franqueándose de acuerdo con la estratagia planteada con mayor o menor celeridad.
Esta estrategia exigia el respeto a la legalidad vigente a fin de evitar una ruptura constituyente que no hubiese sido aceptada de buen grado, ni de mal tampoco, por los restos del franquismo en el poder y que habría sido contraria a los deseos del ejército. La legalidad del procedimiento a seguir venía impuesta por.
- La aceptación de Juan Carlos de Borbón, en julio de 1969, del título de "sucesor" de la Jefatura del Estado y esto le llevaría a.
- Jurar la fidelidad a las Leyes Fundamentales y a los Principios del Movimiento una vez muerto Franco.
No seguir tal procedimiento, para lograr la ruptura con el régimen anterior, hubiese significado un evidente golpe de Estado de la Corona de incalculables consecuencias.
(De incalculables consecuencias)
El primer paso es crear una ley- puente que parte de las propias Leyes Fundamentales franquistas y que permitiese la reforma de la esencia de estas para pasar a una nueva legitimidad sin pasarse por alto el respeto a la legalidad existente. En septiembre de 1976 el Presidente Suarez presenta un proyecto de esta ley, denominada Ley para la Reforma Política. Tres meses después se somete mediente referendum nacional a la aprobación del pueblo español.
Es una Ley corta (cinco artículos, tres disposiciones transitorias y una disposición final) pero muy interesante porque en ella se refleja toda la dualidad del momento en el que nace, coexistiendo en lo que se refiere a sus principios, a las instituciones que reconoce y los procedimientos que regula una doble visión respecto a la legalidad y la legitimidad en la que se basaba. Una Ley que tenía una naturaleza de norma bifronte que por una parte miraba al pasado y por otra al futuro.
"Una vez aprobada la ley-puente del Gobierno Suarez los pasos a seguir consistían en convocar elecciones, de acuerdo con una nueva normativa electoral, en legalizar los partidos políticos, en conceder una amplía amnistía y en seguir el proceso de desmantelamiento de las instituciones heredadas del franquismo que se opusieran a la nueva situación y régimen que había contado para su continuismo con la figura de Juan Carlos de Borbón. De enero a junio de 1977 estos pasos se fueron dando no sin dificultades, vacilaciones y peligros. Pero, en todo caso, el 15 de junio de ese año los españoles votaban por vez primera, después de cuarenta años, en un contexto de libertad".
Y con esto espero haber respondido a esa pregunta.
En cuanto a la segunda ¿Y qué papel jugó antes, con Franco? ya se ha visto que la transición comienza antes de la muerte del general Franco, el papel que juega en esos momentos está aparentemente en compás de espera, pero en todo caso podríamos pensar tal y como se desarrollaron los hechos que a Franco ese Rey le salió rana.
Fuente: El Régimen Constitucional Español. Jorge de Esteban y Luis López Guerra. Labor, 1983.

2 Mayo 2007 a las 7:30 pm
Sí, ésa es la clave en mi opinión: el príncipe (azul) se convirtió en rana. Hizo un gran papel como estadista, está bien que nos lo recuerdes.
Me han contado que el otro día había junto a la clínica una periodista francesa entusiasmada con el nacimiento de la nueva infanta. Decía: qué suerte tienen aquí, en Francia no hay acontecimientos como éste. Ellos, que hicieron una Revolución para acabar con estas tonterías… Pero creo que viene a reflejar algo que siempre nos pasa, que miramos con deseo a todo lo que no tenemos.
De todas formas, yo sigo haciéndome mi pregunta: ¿Qué pinta el futuro rey Felipe de Borbón en la sociedad española del siglo XXI? Porque yo vuelvo a ver un cubierto muy muy romo…
2 Mayo 2007 a las 8:35 pm
Lo primero, Mely, gracias por tomar el guante de mi pregunta; lo segundo decirte que vaya pedazo de tocho que te has tecleao!! jaja
Lo he leído con atención y lo primero que he hecho es consultar las fuentes. Jorge de Esteban, corrígeme si me equivoco, director de El Mundo (si, el de la “teoría de la conspiración” que nos sigue queriendo hacer comulgar con ruedas de molinos acerca de lo que ha pasado delante de nuestros propios ojos). Parece ser un hombre pro-constitucional, pro-monárquico, y es lógico que pinte esa historia casi digna de un cuento de hadas bienhechoras…
Da a entender que la sociedad, después de un periodo de crecimiento y madurez (económico, social y político) poco menos que presionó al estado español (de franco y de Juan Carlos después) para que gracias a un “sorprendente” cambio del rey, de Arias Navarro, incluso de Fraga y Suarez, todos ellos prácticamente actuando dentro de la perfección.
No me creo que la sociedad española fuera así: el gérmen apolítico que arrastramos viene de aquello, no hay una gran resistencia mayoritaria de la gente contra la dictadura, salvo honrosas excepciones.
A mi no me convence, Mely, el rey no se arriesgó en ningún momento para devolver la democracia a España: juró las leyes del “movimiento” en el 69; nunca se enfrentó a Franco, al revés, actuó de tal forma que Franco lo nombró heredero de la jefatura de estado.
Luego se le presentó una oportunidad difícil de rechazar…
para mi, un teatrillo y el rey se asegura el puesto de por vida.
En mi humilde opinión, cuando alguien colabora con un dictador genocida - como Hitler o Franco - no puede convertirse en un tipo bonachón y demócrata de la noche a la mañana. Ni JuanCar ni el resto de gobernantes del franquismo, de la talla de Fraga.
Y pondré un ejemplo: Si ahora apareciera el sr. Aznar y se fuera a ver a su amigo Bush para anunciar que los EEUU se retiran de Irak, nunca pensaré en un gran papel de nuestro ex presidente en la historia, en la paz o en el fin de la guerra.
Porque yo no firmé ningún pacto para olvidar quién es quién, en la dictadura o en la transición;
No, un rey que se asegura el blindaje de una constitución que lo ampara no me convence, y su “transición” democrática tampoco.
La verdadera transición que debe hacer Juan Carlos para “caerme bien” como cae a muchos españoles y para que yo crea que realmente da un paso hacia la democracia real, será cuando pida al gobierno y a la sociedad que se haga un referendum para elegir entre monarquía y república.
Y perdón por el tocho.
Salud y República!
2 Mayo 2007 a las 9:03 pm
Juan, no puedo reprimir la necesidad de puntualizarte. Para mí la monarquía es una rémora ahora; hace 30 años era lo único que respetaba la inmensa mayoría de una sociedad profundamente desorientada y dividida. Esa fue la clave, en mi opinión.
Creo que fue hacia 1973 cuando Juan Carlos pronunció un discurso en la sede de Naciones Unidas que levantó ampollas porque dejaba entrever a quien quisiera leer entre líneas que el suyo era un proyecto de libertades. ¿Podía haber hecho más antes de morir Franco? Por supuesto, pero nunca habría sido rey. Franco confió en él precisamente porque se mostraba dócil.
La transición española habría sido diferente entonces, no sé si mejor o peor. Recuerdo haber oído hablar maravillas de Juan Carlos a Santiago Carrillo, que siempre se ha declarado juancarlista.
Pero claro, de no haber existido la figura del rey en la transición ahora España sería una república. Es decir, Juan Carlos trabajó para la democracia, pero para una democracia con rey. No le puedes pedir a un rey que trabaje para lograr una república, eso deberemos hacerlo entre todos los/as demás…
2 Mayo 2007 a las 10:38 pm
Me acuerdo que hace más o menos un año ahora tuve la oportunidad de asistir a una charla de Lej Walesa donde nos contaba su experiencia y la interpretación de la caida del comunismo y el desarrollo de Solidaridad. Subrayó varias veces que aunque él era la cabeza visible, en realidad tenía un contacto permanente tanto con Gorbachev como con el Papa y los presidentes de varias potencias occidentales. Que en realidad el iceberg era mucho más enorme de lo que parecía y las fuerzas en juego eran inmensas.
Respecto a nuestra transición, y aún habiéndola vivido, imagino que hay miles de interpretaciones y de posibles caminos que no se tomaron.
Creo que has expuesto muy bien la senda andada y el gran pragmatismo exhibido por Juan Carlos y el resto de los protagonistas.
Y sin embargo, no hay que confundir la institución con la persona. No es lo mismo ser juancarlista que ser monárquico. Pienso que este rey tuvo un papel enormemente positivo durante la transición, compensando aunque fuera mínimamente las miserias que nos trajeron varios de sus antepasados. Por otra parte, tampoco me atrevo a negar que la transición hubiera sido igualmente posible sin la existencia de la monarquía, tal y como vivieron nuestros vecinos portugueses.
En fin, al fin y al cabo monarquía o república no dejan de ser fórmulas accesorias (como árbol de navidad o belén). Lo realmente importante es el régimen democrático.
2 Mayo 2007 a las 10:55 pm
He cometido un error al no enlazar la fuente y al no citar a todos sus autores. Rectifico pues. Porque además de Jorge Esteban su otro autor es Luis López Guerra y en él colaboraron Joaquín García Morillo y Pablo Pérez Tremps.
Tampoco creo que en ningún momento se hable a favor de la figura de Fraga, tal vez han faltado las comillas para que se entienda la ironía. Ni de Arias Navarro.
Tú no te acuerdas de muchas cosas porque no habías nacido, Juan, pero yo sí y sí, tal vez lo que se vivió aquí para muchos fue un cuento de hadas. Y estoy muy orgullosa de como lo hicieron nuestros padres y nuestros abuelos (los que sobrevivieron) lástima que ahora haya tan pocas cosas de las enorgullecerse y creo que esta es la clave.
2 Mayo 2007 a las 11:09 pm
Yo no comparto esa sensación; a mis padres les disculpo, porque crecieron en la pobreza y en la dictadura. Pero estoy muy lejos de dar como buena esa transición “democrática”.
Lamentandolo mucho, no creo en cuentos de hadas cuando se trata de la historia. La historia tiene que ver más con eso que cuentas, con la memoria. Y sobre todas las cosas, con quien tenemos una deuda es con la república, una deuda histórica.
Salud!
3 Mayo 2007 a las 7:29 pm
Yo también creo que a Franco le salió rana este Rey.
La transición pudo ser buena, mejor o peor, creo que depende desde donde se mire. Los que no la vivieron la ven muy diferente a los que lo hicimos. Yo creo que se hizo bien, por lo menos en paz porque sí es verdad que había mucho peligro y miedo. Desde fuera, el mundo, se sorprendió, no se esperaba los resultados que tuvimos. Y yo también me siento orgullosa de como lo hicieron. Besos
3 Mayo 2007 a las 10:01 pm
Estupendo y certero análisis.
Supongo que algún día podrá salir a la luz mucho mejor lo sucedido aquellos días. También entenderemos el porqué una parte del PP es tan antimonárquico, y también algunos periódicos afines a él.
Un saludo.
4 Mayo 2007 a las 2:41 pm
Pienso que todo el mérito es de los propios españoles, no hubiéramos permitido por más tiempo una nueva dictadura, y creo que eso lo tenía bien claro el susodicho. El único que no parecía tenerlo lo bastantemente claro era el propio Franco.
Un beso, Melytta.
5 Mayo 2007 a las 3:06 am
Creo que has contestado alto y claro, Melytta. Aún no siendo monárquica, no sería justo quitarle importancia al papel del rey durante todo aquel período.
Si se hubiera opuesto frontalmente a Franco, no hubiera tenido la menor oportunidad de hacer lo que hizo. Y nos guste o no, jugó a favor de la libertad y de la democracia.
El espíritu conciliador de la transición se ha perdido, eso es tan triste como evidente. Se ve incluso por aquí.
Beso, tocaya.
5 Mayo 2007 a las 4:16 pm
no quería seguir “discutiendo” pero.. ejem…
Es que eso de que los españoles no hubieramos soportado por más tiempo una dictadura… bueno; que yo pienso todo lo contrario. Si no fuimos capaces de hacer algo ni con Franco agonizando…
Y respecto al “espíritu conciliador de la transición”, habría que hablar mucho respecto de todos los goles que nos metieron… monarquía, audiencia nacional, ejército garante de la unidad de España, por no hablar del “amejoramiento” del fuero navarro, etc…
Pero claro, lo importante es ver si tendremos reina o rey…
Salud!
8 Mayo 2007 a las 8:04 pm
Es una parte de nuestra historia que me perdí, no la viví, pues por aquel entonces yo vivía a 9000 kms de distancia y las noticias eran escasas y poco fiables.
Así que prefiero no opinar al respecto y por respeto a los que si estuvieron aqui y lo vivieron.
Un fuerte abrazo
8 Mayo 2007 a las 10:17 pm
Apasionante lso textos ylso comentarios. Enorabuena.
NO quiero extenderme tanto. Resumo. Me declaro republicano, no entiendo las monarquías y el 14 de abril significa bastante.
He sido expectador de esa epoca y protagonista. Estaba de guardia, haciendo la mili, cuando mataron a Carrero Blanco. Oi mucho, los servicos de Inteligencia tenian su oficina donde yo estaba de guardia. Imaginate.
Bien, dicho esto, como diria Fraga, quizás, y visto desde mi perspectiva, quizás no hubo mas remedio a que eso fuese asi. Y las cosas se miden por el resultado. Estamos aqui,somos lo que somos y vamos a donde vamos.
Es inquestionable.
¿Que habriua pasado de otra manera?, pensarlo no conduce a nada. En el ejército se queria cambiar, incluso algunos generales y muchos coroneles, y eso ayudo mucho. El ejercito, como os imaginais, manda mucho.
Un beso Melytta,enhorabuena a todos, pregunta, respuesta y comentarios.
Ha sido un placer.
25 Mayo 2007 a las 8:55 pm
Panorámico análisis. Gracias Sky. Es una aproximación a la historia de tu país.
Pienso en la épica de los actos que anónimamente confluyeron para hacer de España, un país que dejara atrás una época siniestra.