Mudanzas.
Buscaba un archivo. Eso es una constante en mí, mi pequeño caos dentro del orden con el que organizo todo. Pero eso de acumular historia en carpetas que tardas tanto tiempo en abrir es como entrar en el desván de la casa de tus abuelos. Así que allí te encuentras en materia todos esos recuerdos de los que tanto y tanto has escuchado hablar, hasta con suerte los tuyos que no cabían en tu casa, la de tus padres, porque no disponían del espacio como para no desaparecer en el nunca jamás. Una gozada polvorienta y seca. Un paraíso para los ácaros. Un lugar sin tiempo. Un homenaje a las nostalgias.
Así que buscando ese archivo he tropezado con una carpeta en la que guardo los escritos de mi primo Antonio Miguel N. P. cuando escribía sus columnas en el diario de Cádiz. Allí me he detenido, aún a sabiendas que no encontraría lo que buscaba, pero había más luz. Explico esto. Hace mucho años cuando mi hija Elsa era una niña muy pequeña, podría tener unos cuatro años, la encontré revolviendo en un cajón, a mi pregunta de qué hacía su respuesta fue que buscaba una cosa. "¿Estás segura que está ahí?". "No, pero aquí tengo más luz". Pues algo así me ha sucedido entre todos esos textos, me he quedado ahí rebuscando, hipnotizada por su luz.
Candié, jueves 8 de julio de 2004"Son muchos los traslados que he realizado en mi vida, y sé que seguiré haciendo más. Y cada mudanza ha sido una suerte de poema al recuerdo; una especie de oda a la memoria; un momento muy íntimo que me situaba en un tiempo sin espacio, en un tiempo liminal, en un tiempo que sin estar en ningún sitio me enfrentaba ante el reto de una nueva etapa. Como a estos dos amigos. Suerte".
Yo también he realizado muchos traslados en mi vida y sé que que seguiré haciéndolos, también puedo sentir ese regusto, casi masoquista, al recordar los últimos momentos./ Al fin y al cabo en esto nos diferenciamos los seres humanos del resto de los seres; en la capacidad de evocar con tanta intensidad que puedes sentir el recuerdo/. Ese paseo comprobatorio, despedida, por las habitaciones. Ese trasiego de cajas. Esos restos que de repente reconoces que ya no sirven para nada. Esa luz diáfana. Esa puerta que se cierra sabiendo que no volverás a traspasarla.
Pero, de todas mis mudanzas las que más tiempo me han llevado han sido las internas. Sobre todo, porque esta cáscara llamada cuerpo parece no revelar nada a simple vista. Son muchos los recuerdos que se han reciclado, otros los que se han reutilizado. Sentimientos que no existen literalmente evacuados bajo la apariencia de las lágrimas. Espacios XXL, imposibles espacios, que hasta el dolor que siento en ese hueco ocupa el tamaño de una pasa. Deseos que ya no me interesan. Obligaciones que no pesan… y el miedo ese antagonista de la libertad.
Y la libertad cuando por fin termina la mudanza… hasta la próxima.

25 Enero 2008 a las 11:52 am
Pues sí, las mudanzas tienen esa mezcla de añoranza, recuerdos y melancolía…vamos muy bien descrito.
Un fuerte abrazo
25 Enero 2008 a las 2:06 pm
Querida Mely, que alegría de leerte.
Me he mudado unas cinco veces en mi vida. No son muchas, pero si las suficientes para saber de lo que hablas. El transfondo de lo que dices me deja algo preocupada por ti. Te echo de menos,me gusta como expresas lo cotidiano de la vida con tanta poesía latente. (Paraiso para ácaros es muy expresivo). Vuelve pronto, mientras…. besos
25 Enero 2008 a las 5:20 pm
Y a mi me hipnotiza tu manera de describir las pequeñas historias, tus momentáneos sentimientos… tan auténticos, tan reales que podría tocarlos con mis dedos.
Y es que deberías ser más prolífica con tus escritos.
Un abrazo.
25 Enero 2008 a las 11:07 pm
Qué alegría, leerte…
26 Enero 2008 a las 12:48 am
Melyyyyyy, que alegria ver luz en tu casa. Has tardado demasiado, pero bueno, lo importante es que estás aqui.
Las mudanzas, ufff las dos la fisica de cajas. libros que no sabia ji que tenia y que son demasiados, descubrir cuantas cosas guardamos que jamás usamos…, pero la delcuerpo, la del alma, la de la vida, esa duele.
Un beso y no te vayas.
26 Enero 2008 a las 9:04 pm
Me alegro de leerte de nuevo, de que estés mejor y de que sigas llenando de luz todo lo que escribes. “Tener más luz”. Tu hija era muy pequeña, pero se explicó muy bien porque a veces la luz está donde menos lo esperas y te alumbra. Besos
26 Enero 2008 a las 11:27 pm
Sera un placer conocerte. Tirar de mi y los demas da sentido a lo que hago. La pasividad es enfermiza e insana. Todo se mueve, todo cambia y sin embargo en esencia permanece. Solo es necesario saberse adaptar a los cambios y saber tirar del carro. A veces, solo a veces, lo consigo y me hace feliz. Gracias
28 Enero 2008 a las 5:26 pm
De mudanzas pero regresando a tu interior, quizás con aire nuevo o renovado, pero conservando siempre tu forma de escribir que me encanta.
Un beso Mely, me alegra tu vuelta a casa.
29 Enero 2008 a las 4:37 pm
Hablando de mudanzas, acabo de hacer la última trasladando el blog a otro sitio (el antiguo estaba pesadísimo de abrir). Pero he hecho miles, tantas, que siempre me he sentido trashumante, y no siempre con placer.
Los recuerdos, los sentimientos reencontrados en un instante fuera del tiempo, es lo único que, en lagunas ocasiones, las ha redimido.
No sabes lo que me gusta volver a leerte, Melytta.
Beso.
30 Enero 2008 a las 2:40 pm
Hola! que alegría leerte de nuevo ^_^
Me ha encantado esa frase “pero había más luz”
Un abrazo grande grande y sonrisas
30 Enero 2008 a las 10:46 pm
Muy bien escrito sí señor!! Enhorabuena!! Por unanimidad nos quedamos con la luz =D Un besito!
30 Enero 2008 a las 11:29 pm
Melytta, se abre con facilidad (el nuevo, digo), prueba desde este enlace con mi nombre, yo he probado desde el anterior que te dejé en la anterior respuesta y abro bien. Espero verte. Sin ti, mi blog estará cojo…
Beso.