Martes, 24 Junio 2008

Cremas y castigos.

Esta entrada de hoy se la "debo" y, por tanto, dedico a Javier. La única persona, de las 15 del curso de L.S.E., de sexo varón (hombre). El resto somos todas mujeres y si él está encantado con nosotras ni que decir nosotras con él.

En un lenguaje tan visual como es L.S.E. (sé que algunas personas lo podrían consideran mimo) se establece una complicidad especial y se abordan los temas con tanta naturalidad que ya quisiéramos para nosotros los oyentes.

Javier sabe que me gustan los libros, pero no cualquier libro. Los animales, hablamos con frecuencia de nuestros perros. También debe de haber adivinado que soy malísima con los números  porque me ha regalado una calculadora antivioladores… que me encanta cocinar y las recetas.

Así, esta mañana me ha traído un libro para que le eche un vistazo, me lo ha dejado; después de hacerlo he decidido salir en su busca y captura porque, además contener unas recetas deliciosas, es una auténtica obra de minuciosa recopilación e ingenio.

Os cuento.

Portada del libro El libro aparentemente de cocina "Cremas y castigos" asocia los platos o bebidas criminales que Agatha Cristie, "la flor y nata del crimen", introduce a lo largo de sus sesenta novelas con su consiguiente receta. 

Amante de la vida y los placeres, una reconocida glotona… ("Qué maravilla volver a casa… Mi hija, los perros, los cuencos de nata de Devonshire, las manzanas, los chapuzones… Exhalo un suspiro de éxtasis") sus crímenes suceden por envenenamiento. Ella alegaba, en la defensa de su elección, el desconocimiento sobre las armas de fuego y también que este tipo de asesinatos (jamás homicidios, recordemos que el envenenamiento lleva en su esencia la premeditación y alevosía) son mucho más limpios. También al respecto hay una leyenda negra. Durante la  Primera Guerra Mundial trabajó como enfermera voluntaria en un hospital y en el dispensario del mismo, tiempo en el que "la duquesa del crimen" escribía su primera novela "El misterioso caso de Styles" lo que le había posibilitado experimentar con veneno en los pacientes, soldados heridos en el frente de Somme, de la Cruz Roja de Torquay. Lo que sí es cierto es que aprendió mucho sobre el contenido e intrigante presencia de esas inquietantes "botellitas azules y verdes con etiquetas rojas".

La escritora sitúa dichos actos criminales, por lo general, en el transcurso de tediosas comidas familiares. De tal forma que tanto el detective Belga Hércules Poirot, (apellido similar a poirreau- puerro en francés) como la británica Miss Jane Marple, de St. Mary Mead, tendrán que enfrentarse a astutos envenenadores que disimulan sus armas negras bajo la suculenta forma de un plato exquisitamente cocinado, aunque tampoco hay quien se escape a la trampa mortal escondida en un inocente vaso de agua o de una cálida taza de té.

"El agua no había comenzado aún a hervir cuando la vertió sobre el té, pero la pobre Miss Somers nunca sabía cuando comenzaba a hervir el agua. Era ese uno de los mil y un defectos que le lastraban la existencia. Miss Griffith, el dragón de pelo gris, decretó al instante con acritud "¡Una vez más el agua no había comenzado a hervir, Sommers!" El afable rostro de la víctima expiatoria enrojeció…" (fragmento de Un puñado de Centeno).

¿Fue culpa de Miss Somers que su patrón sucumbiera unos minuntos después de haber ingerido su té? Es cierto que entre los británicos el hecho de preparar el té con agua que no ha empezado a hervir puede interpretarse como un error fatal. Ahora bien de ahí a la adición al virulento veneno que es la taxina sin duda media un paso que Miss Sommers no se habría atrevido a dar."

Y esta es la estructura del libro "Cremas y Castigos" que consta de 88 recetas. El párrafo de la novela, título de la misma donde aparece la comida o bebida mortal, una pequeña explicación del mismo y al lado la suculenta receta.

¿Os atrevéis?.

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14 respuestas a “Cremas y castigos.”

  1. leo mares dice:

    qué libro más curioso!
    un abrazo fuerte
    :-)

  2. &hor; dice:

    ¿Me vas a preparar una de esas recetas para la comida del sábado? Es para tener a mano el número de la ambulancia…

  3. lademarbella dice:

    Me gusta el libro, pero a mi la cocina…… se me da fatal. Ya quisiera yo preparar cosas ricas, pero no hay modo. Soy una negá de los fogones. Besos

  4. Tony dice:

    Cada receta que preparo… ¡es un castigo! (y casi un veneno aún sin haber tenido la intención).
    Además… de proponérmelo creo que podría escribir algunas cosas que envenenarían mas que cualquier cosa ingerida… estoy seguro de que muchos ya lo han hecho.

  5. Meigo dice:

    Tiene una pinta excelente.
    Un beso Mely.

  6. loli dice:

    Hola Melytta. Soy amiga de Isa, de Paraleernos. Ella nos recomienda que pasemos por aquí y la verdad es que esta entrada me parece todo un hallazgo. Buscaré ese libro porque Agatha Christie fue mi compañera de adolescencia y siempre imaginaba vivir en esas casas rodeadas de senderos y rododendros. Es cierto que en Agatha Christie la comida cobra una gran importancia porque da juego para escenificar reuniones familiares, relaciones de señores con el servicio, recetas caseras que hacen amas de casa entrañables o comidas en el campo. Estoy segura de que el jengibre aparece en más de una receta.

  7. Isa dice:

    Hola, Melytta:

    A mí sí que me encanta la cocina. Un día, cuando me compre el libro, os invitaré a cenar; pero no temáis, que sólo será un juego. Tendré a mano el antídoto…ja, ja, ja…
    Un beso. Y para ti, Loli, compi mía, otro también.

  8. Chocoadicta dice:

    Curioso libro. Como soy una aficionada de esta autora, sobre todo de sus personajes Poirot y Marple pues tiene su encanto el libro… pero reconozco que no sé si me atrevería a ponerlo en práctica ;) .

  9. dolo dice:

    Me lo pienso. Me encanta la cocina pero soy supertradicional en este aspecto.
    Sin duda, parece un libro original.
    Besitos.

  10. Mela dice:

    Me parece un estupendo modo de cocinar, a mí que no me gsuta nada la cocina. me encanta Agatha desde hace miles y miles de años.

    El envenenamiento que más me impresionó, será por fumadora que soy, fué una diminuta bolita de pinchos, de nocotina, con la que envenenó, en una de sus novelas (no recuerdo en cual), a un hombre, al meter la mano en el bolsillo de su abrigo y pincharse sin querer. Todavía lo recuerdo cada vez que fumo…

    Beso.

  11. la dama dice:

    Me encanta esta autora,de sus libros se puede aprender mucho. Este libro no lo conocía, me lo apunto y lo buscaré esta semana.

    Un saludo y feliz semana,
    la dama de Shalott

  12. ardi dice:

    Leí hace veinte años Un Puñado de Centeno. La Taxina, derivada del tejo. Dios. Qué menú prepararíamos… Hace poco leí lo que dijo cierta vez Groucho: “todas las setas son comestibles… algunas sólo una vez” ;-)
    Estoy trasteando y recogiendo, Mely
    Guardaré el recetario :-p

  13. azzura dice:

    Mil gracias Mely.. resulta que tengo, desde que apenas contaba 14 años, la colección completa de Agata Crhistie y que cada una de sus novelas la habré leído unas tres veces.. te puedes imaginar con que rapidez iré a comprar el libro que nos comentas;)

    Un gran abrazo desde Mallorca

  14. Meigo dice:

    Donde estas? Espero tu visita y trus saludos.
    Muchos besos.

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