Querido nadie…
No iba dirigido a nadie.
(Ni siquira se tomó demasiado tiempo en escribirlo, cuando las ideas están claras no es necesario apenas utilizar palabras. Encendió un cigarrillo mientras se quemaba un poco más la vida, qué importaba eso ahora… estaba tan cansada…)
Anduvo hacia el mar. Hasta el espigón donde de niña había jugado tantas veces con su padre, sus hermanos y sus primos. Luchaban contra las olas, contra la fuerza de la marea llena. Entre risas, espuma, saltos y asaltos.
Había pasado demasiado tiempo sin que se hubiera dado cuenta, igual que las olas que rompían contra las rocas, lo mismo los días. Días rotos a pedazos, sueños estrellados.
Sacó un papel de su agenda, escribió… Ni siquira se tomó demasiado tiempo en escribirlo, cuando las ideas están claras no es necesario apenas utilizar palabras. Encendió un cigarrillo mientras se quemaba un poco más la vida, qué importaba eso ahora… estaba tan cansada… lo doblo meticulosamente y lo introdujo en una pequeña botella de cristal.
En ocasiones utilizaba el romantismo para sobrevivir entre tanta práctica vulgaridad.
Lo lanzó al mar. Durante un rato siguió con la mirada las evoluciones de la botella viajera, hasta que ésta también, como ella, se entregó, se sometió a la corriente más fuerte que sus fuerzas para oponerse.
Sonrió entre cínica y triste.
Encendió otro cigarro dejándose envolver por las primeras luces de la noche hasta verse la humedad, la sal en sus ropas y piel más allá, por encima, por debajo de su decadencia.
Se alejó.
No esperó respuesta alguna porque no creía, desde hacía tiempo, en los milagros.
Tanto mejor.
Años más tarde los restos de la botella, limados por la erosión, eran cristalitos brillantes al sol. Entre la arena.
16 February 2009 a las 9:56 pm
Al fin y al cabo de eso está hecha la arena. De años más tarde.
21 February 2009 a las 3:27 pm
Los restos, los cristalitos limados por la arena y brillando al sol, son los que cuentan nuestra historia. Cada uno de ellos es el sentir de un alma, que se dirijió a contarle sus penas o sus alegrias al mar.
Un beso enorme para tí Mely.
21 February 2009 a las 9:47 pm
Tal vez ya ese día en que los cristalitos brillaban al sol, ella miraba al sol desde otra parte. Y brillaba también¿quién sabe?
(Y a lo mejor, incluso había dejado de fumar…)
Besos, y abrazos!!
26 February 2009 a las 11:09 am
Me pone triste, supongo que ocurre con el paso del tiempo, al hacernos mayores, es tal vez cuando nos damos cuenta de que la mayoría de nuestros sueños no son más que eso como pedacitos de papel dentro de una botella que lucha contra lo imposible para estrellarse al final y no quedarse más que en eso reflejos de nuestras ilusiones, alegrías, … amontonados junto al resto de nuestros recuerdos …
5 March 2009 a las 3:30 pm
Melytta, me ha encantado…”cuando las ideas están claras no es necesario apenas utilizar palabras”
cuando se sabe expresas ocurre lo mismo, y tú de eso entiendes un rato, a mi parecer…
un abrazo fuerte
8 March 2009 a las 12:00 pm
Melytta, siempre es un placer leerte. Me encantan tus mensajes, tu forma de decir.
Siempre vendré a dejarte mi abrazo, siempre.
MentesSueltas
30 March 2009 a las 10:04 pm
“lo que se esconde debajo de mi cama es como lo que se pierde en la arena del desierto, nunca se encuentra”
30 March 2009 a las 10:05 pm
brillanporsuausencia.blogspot.com