Monday, 26 July 2010

Colaborando con Conciencia.

Me adentro en el bosque.

Busco al frondoso árbol que me espera.

Hace unas jornadas estuve en un bonsái, su dueña lo quería estilo kengai (Ken=enganchar, Gai=acantilado). Antes de llegar estaba muy ilusionada, pero he de reconocer que terminé bastante dolorida, además los ambientes interiores no me permiten relajarme plenamente por mucho que estuviera orientado a la luz.

Encuentro al frondoso árbol que me espera… Se asemeja al dibujo de un escolar con el que trabajé, antes de que se lo entregara orgulloso a su maestra, previamente a ser "chincheteado", para volverlo anodino, en un mural.

Me desnudo para poder sentir todo el esfuerzo del árbol en mi piel mientras sus flores se van convirtiendo, rápido para mí, lento en este espacio, en frutos.

- C. ¿Donde te metes? Hace rato que te vengo buscando.

Es Conciencia. Ella siempre va sola. Nació sola por eso suele recurrir a cualquiera de nosotras para poder resolver sus problemas. Igual que Miedo. No siempre aciertan.

Viene cargada. Agarrados a su cuerpo, sus cabellos. Un par de ellos, asomados a sus ojos, se atreven a hacerme burla. Los deja caer en el suelo con un ruido seco. No le preocupa que se mezclen o se rompan creando otros nuevos.

- C. Debería darte algo más de vergüenza; mostrarte así. No eres una niña….

pacienciaLa he visto muchas veces. No es siempre la misma. En ocasiones tiene la inmensidad del océano. Otras es pequeña y arrugada como un hueso raído de aceituna. Cuando no está es que no existe, porque si algo la caracteriza es que jamás descansa… mucho menos en sueños que es cuando aprovecha para mandar sus típicos mensajes encriptados. Podría ser más directa. Se lo he dicho con frecuencia, nos ahorraría trabajo al resto. Sobre todo a mí.

- C. ¡Paciencia!!!! ¿Es que no ves que traigo problemas?

Sí, los veo, algunos son muy viejos, y se lo digo, deberían estar muertos. No sirven para nada. Se retuercen en el suelo, se buscan, se aferran los unos a los otros hasta formar un caos que lleva a perder de vista su primigenia y hasta su valor.

- P. Ve a buscar a Razón.

- C. Basta de delegaciones ¿Quién crees que me ha mandado a buscarte? Ella lo ha intentado todo. O tú o Venganza. Eso me ha dicho.

Venganza… junto con Ira e Inseguridad también nacieron de la misma vaina. Suelen ir juntas, no siempre, en todo caso cuando Conciencia y Venganza me han llamado me han hecho pasar malos ratos. Pero todas somos igual de legítimas en este mundo de humanos.

Me deslizo hasta el suelo, cojo en mis brazos a un problema muy pequeño, casi recién nacido y, mientras lo acaricio para que se calme, les propongo jugar un rato. Eso me permite observarlos mejor. Algunos no tienen remedio, deberán quedarse, al menos de momento. Para eso estoy yo. Se van dispersando por el bosque mientras recogen ramas, frutas y pequeñas piedras que les he encargado para comenzar el juego. El más viejo se va quedando solo, se queja de frío, comienza a arrugarse y a encogerse sin el valor que le han otorgado sus compañeros. Entretenidos dejan de prestarle atención. Es lo que quiero conseguir… yo soy Paciencia, dispongo del tiempo. Uno de ellos, el más valiente, se adentra en el bosque, liberado y feliz se aleja de mi vista, se aleja, se aleja..

 

…se aleja.

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2 respuestas a “Colaborando con Conciencia.”

  1. Cristina dice:

    Precioso Mely. Me alegro de que vuelvas a escribir.

  2. &hor; dice:

    Me encanta lo de “lo acaricio para que se calme”. Eres experta en eso. Y también en escribir ;-)

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