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Artículos de la categoría 'Este'

Junio 13th, 2006

Cuando confiaba en las polillas.

Sucedió en aquel tiempo en el que cualquier cotidiano acontecimiento tenía la medida de la importancia como para plasmarlo, con el fin de hacerlo eterno, en un cuaderno celosamente guardado bajo llave. Aquellos cuadernillos que sucumbieron bajo la mano destructora del fantasma de los celos. (Nunca te pediré, mi amor, que destruyas el soporte que […]

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Mayo 23rd, 2006

Los martes no son días de diablo.

Se ha colado en mis sueños a la hora de la siesta, jugaba a las cartas con una baraja donde al descubrirlas todas eran ases, llevaba una camiseta sin mangas como para demostrarme que no hacía trampa. Con su sonrisa burlona, acompañada de ese brillo malicioso en sus ojos, me decía que eran los triunfos […]

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Mayo 17th, 2006

La noche de Helgoland.

Algo no encaja. Lo sabes porque ese ruido interno te acompaña dónde quiera que vas. Intentas distraer tu mente, pero se escapa, se escurre para volver a caer en el mismo pensamiento.
La imagen es un puzle de miles de piezas sobre una mesa, en las esquinas vas dejando las que de momento no […]

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Marzo 12th, 2006

El tiempo es extraño.

¿Qué te lleva a aceptar un reto?
Si non rogas, intelligo. (Comprendo lo que es si no me lo preguntas) 
¿Una suma de elementos? La pasión por el extremo, es decir, (me explico) lo potencialmente obtenible en caso de ganar. A ello se añaden la seguridad en uno mismo, el nivel de la autoestima, la desestima del […]

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Febrero 23rd, 2006

Bichitos de luz.

Anoche se fue la luz en el barrio, durante horas estuve sola en mi casa, esperando, iluminada con velas que deformaban titilantes las sombras, más grandes, más llenas. Acurrucuda en el sofá del salón, (me da pánico la oscuridad) recordaba esos puntitos de luz en el campo.
Y…. 
¿Sabes luciérnaga? Yo también quiero ser […]

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Febrero 15th, 2006

A Peggy se la comieron la polillas.

Le pusimos ese nombre entre todos, tenía el pelo rojo, de lana roja. Era evidente pelirroja, "peguigoja", "Peggy". Después llegarían Naga (Nagaganja por el pelo naranja) y la aceituna.
Ella sobrevivió al motivo por el que llegó a mi, pero no lo hizo a ninguno de los que decidimos su nombre, porque se la comieron […]

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