La elegancia del erizo. Nada es lo que parece.
A media tarde he sentido frío.
Ya se sabe, Granada es una ciudad de contrastes conforme va anocheciendo baja la temperatura. El viento gélido de la sierra. He rebuscado hasta encontrar unos calcetines largos, calentitos de rayas de colores. Elsa, David y Nick me miraban. ¿Qué tal se me ve con las piernas de la gallina Caponata? Los dos seres humanos se han reído, el otro ser no humano jugaba con mis calcetines, pero ellos, ninguno seguro, han podido recordar a la ¿gallina? que saludaba siempre con un suave "buenas dias niños". Un ¿pájaro? de colores, de dos metros que no se sabe si era pájaro, si era gallina, pero en todo caso, supongo que muerta de calor, lo que tenía dentro no era ni un huevo, ni dos… en realidad a la entonces jovencísima Enma Cohen.
Nada es lo que parece
"La elegancia del erizo" Muriel Barbery. Ganadora del Premio de los Libreros franceses de 2007.
"Hay cosas que no se pueden esconder. La gente no las ve porque no quiere. ¿Puede decirse que es vida la de quien sólo ve lo que lo que le conviene e ignora lo que le resulta desagradable?" (comentario de Vicente Torres sobre el libro "La elegancia del Erizo")
Lo primero que me llamó la atención del libro fue su título. Visualicé al erizo y pensé; por qué no puede ser elegante, por qué un cisne sí o un gato o una pantera. Estereotipos. Un erizo puede resultar simpático, ¿no?, despertar curiosidad ¿no? Cómo hay que mirarlo, desde qué ángulo, bajo qué luz para que resulte ni más, ni menos, que elegante.
Después ojeé el libro, su estructura, inteligente forma de fundir sin confundir los pensamientos de los dos personajes principales que van narrando en primera persona. Podrián ser dos novelas sobre el mismo mundo - un bloque de vecinos- visto desde los ojos de la portera, Reneé, y desde los de una niña de doce años, Colombe, que vive en el inmueble.
Escrito con una soberbia sencillez. Un humor dulce que sin pretenderlo, de tan intimista, te arranca las sonrisas. Para mí un buen libro.
Nada es lo que parece.
“Soy viuda, bajita, fea, rechoncha, tengo callos en los pies (…) No tengo estudios, siempre he sido pobre, discreta e insignificante, (….) Ser pobre, fea, y, por añadidura, inteligente, condena en nuestras sociedades a trayectorias sombrías y desengañadas a las que más vale resignarse lo antes posible.” Reneé
“De entre las personas que frecuenta mi familia, todas han seguido el mismo camino: una juventud dedicada a tratar de rentabilizar la propia inteligencia, a exprimir como un limón el filón de los estudios y asegurarse una posición de élite; y luego toda una vida dedicada a preguntarse con estupefacción por qué tales esperanzas han dado como fruto una existencia tan vana. La gente cree ansiar y perseguir estrellas, pero termina como peces de colores en una pecera. Me pregunto si no sería más sencillo enseñarles a los niños desde el principio que la vida es absurda. Ello le robaría algunos buenos momentos a la infancia, pero permitiría que el adulto ganara un tiempo considerable (por no hablar de que uno se ahorraría al menos un trauma: el de la pecera)” Colombe
Existen cosas que no se pueden esconder. Tarde o temprano alguien ve la luz que se filtra por debajo de la rendija de una puerta. Alguien que, a su vez, es capaz de apreciar esa luz sin pasar de largo.
Reneé se disfraza de portera y Colombe de niña para sobrevivir hasta que ambas se reconocen en medio de la vulgaridad y la idiotez que, sin querer o queriendo, se apodera de la generalidad de las personas para no admitir todo aquello que resulta desagradable. Y resulta desagradable lo que no podemos entender, lo desconocido. Se recurre entonces a las etiquetas, semejanzas, comparaciones, estereotipos, encasillar, frivolizar.
Las niñas son niñas, las porteras son porteras, el erizo no es elegante.

A veces la realidad llama a la puerta es así de correcta o de educada. Otras te espera debajo de las sábanas para acariciarte por debajo de la piel, meterse detrás de los párpados e impedirte dormir como el más experimentado de los amantes al que no puedes resistirte por más cansada que te encuentres. Otras baila con los sueños de tal manera que llega mimetizarse con ellos hasta hacerte creer que aquellos se han cumplido.
En cuanto a mis compañeras y compañero, por eso de que la química existe entre las personas, he tenido mis favoritas y favorito. Pero en general a todas les tengo un gran cariño. Y de todas (sin general) guardaré bonitos momentos y hoy pienso que no las olvidaré en mucho, mucho tiempo. Me pidieron que hiciera unos dibujos para unas camisetas que llevaríamos el día de la cena de fin de curso. Con esos dibujitos se hizo una especie de orla. Cada uno de nosotros nos presentamos con el signo por el que se nos reconoce en lengua de signos. Al tiempo que signas vocalizas tu nombre. 



